Blog personal de literatura universal, donde el autor escribirá sin ningún fin concreto, las impresiones sobre literatura que le inspiren cualquier libro que esté leyendo, que haya leído, o que vaya a leer. Estos apuntes son totalmente arbitrarios, no están sujetos a ningún plan ni tienen por qué ser necesariamente coherentes… está usted avisado amigo lector.

Las opiniones aquí vertidas por el resto de usuarios lectores del blog no están moderadas y no tienen por qué ser compartidas con el autor.

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“Pues aquél que sin locura de las Musas llegue a las puertas de la poesía convencido de que por los recursos del arte habrá de ser un poeta eminente, será uno imperfecto, y su creación poética, la de un hombre cuerdo, quedará oscurecida por los enloquecidos”.
Platón. El Fedro.
“En un artista hay sencillamente un hombre torturado más allá de lo soportable por la falta de ternura del mundo”.
Lawrence Durrell Justine
“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”.
Mario Vargas Llosa
“- Amas a tu máquina de escribir más de lo que podrías amar a cualquier mujer
- No creo que contigo sea así. Me parece que os amo a las dos por igual.”.
Philip Roth.
“Escribir es la manera más profunda de leer la vida”.
Francisco Umbral

LITERATURA Y EPIDEMIA

Lo que la Literatura (siempre escribo Literatura en mayúscula por mera señal de respeto) nos enseñó de las pandemias es algo que ya viene de largo y que abarca varios siglos. Al fin y al cabo y por desgracia, la muerte es uno de los grandes temas literarios. Dijo André Gide que con buenos sentimientos y buenas intenciones no se hacía buena literatura. No estoy totalmente conforme con esta afirmación porque siempre hubo algún autor que supo apañárselas con algo de optimismo (me vienen a la mente la poesía de Whitman o muchos versos de Guillén) pero sin duda, son casos excepcionales y minoritarios.

Es algo normal. Decía Delibes que para escribir una novela hace falta un hombre ( o mujer), un lugar y un problema. La muerte es un problema y lo es cuando, como estos días, su presencia es tanta y tan universalmente abrumadora.

Pero este tipo de epidemias, ya lo sabéis, son frecuentes en la historia de la humanidad y ya son varios los autores que las han tratado por extenso a lo largo de los siglos. El primero que me viene a la mente es Boccaccio (siglo XIV) que fue testigo directo de las consecuencias de la Peste Bubónica en la ciudad de Florencia y cuyo inicio de El decamerón es espeluznante porque no ahorra detalles de los síntomas de tan contagiosa enfermedad. En aquella época la medicina no era una ayuda y los contagios abundaban de una forma tan terrible que los florentinos con dinero, huían al campo, a sus segundas residencias para salvar la vida. Eso es precisamente lo que cuenta El decamerón, la historia de un grupo de amigos y amigas que se escapan y aíslan en una casa y que, para no aburrirse, deciden contarse historias de todo tipo, algunas muy políticamente incorrectas para la época.

También Daniel Defoe con el Diario del año de la peste (siglo XVII) reconstruye una epidemia que sucedió décadas antes de que el escritor londinense escribiera el libro y que basó en unos diarios que se conservaban en su hogar de algún familiar que tuvo la mala suerte de vivir durante la plaga. Como se aprecia, este tipo de pandemias, dejan una profunda impronta también en las generaciones posteriores. La literatura guarda, a veces, testimonios que la historia olvida. La escritura de ficción cristaliza los miedos del ser humano y los conserva para que las generaciones posteriores, a través de la lectura, dominen mejor sus miedos, sus temores. Parece algo con capacidad para sanar psicológicamente al menos ¿verdad?.

Alessandro Manzoni ( siglo XVIII) en su libro Los novios, sitúa las peripecias de los protagonistas en un marco muy inestable desde el punto de vista social, donde una enfermedad contagiosa también crea serios estragos en un mal momento histórico por aquello de que :“ a perro flaco todo se le vuelven pulgas”.

La epidemia de “gripe española” (1918) que ocasionó millones de muertos en todo el mundo, deja huella, por ejemplo, la obra de Thomas Wolfe (1900-1938) que perdió a un hermano por dicha gripe y cuyas referencias a tan trágico suceso son habituales en la novelística del escritor estadounidense.

El siglo XX, siempre tan excesivo, nos deja novelas como La Peste, de Albert Camus (1913-1960) que es una auténtica joya en esta cuestión de la literatura sobre epidemias pero que aconsejo leer sólo si el lector se encuentra fuerte anímicamente. El libro termina por “contagiar” al lector el agotamiento del médico que lucha contra la enfermedad en un país tercermundista y cuyo planteamiento está muy marcado por el existencialismo filosófico francés del que Camus formaba parte.

Thomas Mann (1875-1955)hace su aportación con La montaña mágica, que es la historia de un grupo de enfermos de tuberculosis que se recluyen en un balneario invernal para intentar recuperarse. En aquella época, era habitual que los tuberculosos con posibilidades económicas, se aislaran en sanatorios o balnearios rodeados del aire puro que producen los entornos rurales de alta montaña. La montaña mágica es el típico libro que genera o grandes pasiones o grandes odios. Quizás las casi mil páginas que tiene puedan influir en esto.

También en el siglo XX tenéis Ensayo sobre la ceguera (1922-2010) de José Saramago que juega con la idea metafórica de una ceguera que no es sólo física, sino también humana y moral y que se convierte en contagiosa. Ya dejó escrito Saramago que “la metáfora es la mejor manera de explicar las cosas” y lo aplicó en alguna ocasión en su trayectoria como novelista a varias de sus novelas.

De los “últimos” libros que he leído que tengan que ver con enfermedades que causan estragos y miedo entre la población, ahí tenéis Némesis, del gran Philip Roth (1933-2018) cuyo personaje hace frente a la Polio que afectó a muchos jóvenes en Estados Unidos a mediados de la centuria pasada. Es una novela menor y crepuscular en la carrera de uno de los mejores escritores del siglo XX y que, comparada con otros libros del novelista es más bien “flojita”. El propio Roth supo que sus dos o tres últimos libros no estaban a la altura de lo que él mismo esperaba de su talento y decidió dejar la escritura para siempre. Hay que ser grande hasta para retirarse.

En La carretera, uno de los grandes vagabundos de las letras estadounidenses, Cormac McCarthy (1933- ), nos cuenta la historia de un padre y un hijo que en una sociedad apocalíptica, luchan por sobrevivir. No sabemos qué ha provocado semejante apocalipsis, si una bomba nuclear, el calentamiento global o una epidemia. Pero sí sabemos que estos dos personajes dando vueltas por el mundo, buscando sobrevivir nos emocionan y asustan como sólo sabe hacerlo la condición humana.

En fin,seguro que una vez que haya compartido este texto, me acordaré de algún libro que tenga a la enfermedad como protagonista o come telón de fondo y me arrepentiré de no haberlo puesto aquí. Pero bueno, ya da igual.

… ya sabía yo que se me olvidaba algo. El amor en los tiempos del cólera de García Márquez (1927-2014) ,que aunque sea una maravillosa novela de amor, tiene al cólera como telón de fondo para uno de los finales más mágicos de la Literatura.

Basta ya de epidemias literarias.

11:50 23/04/2020 · david · 28 Comentarios

BORN TO RUN Y SPRINGSTEEN ON BROADWAY

Si son ustedes adictos al rock les voy a recomendar que lean la biografía de Bruce Springsteen que publicó en en España la editorial Random House. Si les gusta la música de “El jefe” les encantará el libro. Ya saben, su infancia en el barrio, su familia, sus anécdotas diversas y luego bueno, se pueden imaginar, el rock, su pasión por la música y su huida hacia el futuro incierto. Sin un dólar, pero con la guitarra, sin nada pero inmensamente feliz, como afirma Henry Miller al inicio de uno de sus Trópicos (disculpen pero no me voy a levantar a buscar los libros y comprobarlo) que es la manera con la cual empiezan muchos artistas.Las tensiones con su padre, la fuerza de su madre, el barrio, la música, sus recuerdos de sobre Elvis, los chicos melenudos de Liverpool, etc.

Luego los conciertos en garitos de mala muerte, sus amigos, sus músicos, los primeros contratos, las tensiones con su representante, el éxito, etc.

El caso en que en Netflix pueden ustedes encontrar Springsteen on Broadway que es un concierto intimista de dos horas donde acompañado con la guitarra, el piano y la armónica, el de New Jersey, va contando sus recuerdos, sus anécdotas y donde utiliza el humor, la melancolía, la emoción para regalar al público un rato inolvidable.

En ocasiones los artistas buscan puestas en escena que tras un inmenso ruido traen pocas nueces. En este caso, el río (siempre tan springsteeneano) viene con poco ruido pero con muchas nueces. Sólo él (salvo el par de canciones que toca y canta con su mujer Patti), sus canciones y una trayectoria mítica que ha construido la memorica colectiva de muchos de nosotros. No hace falta más.

El Jefe sigue mandando. No lo duden. Es uno de los más grandes.

Así que, si pueden, lean el libro y ahora que estarán confinados por el maldico Covid 19, saquen una cerveza y disfruten de Springsteen on Broadway.

19:53 11/04/2020 · david · 28 Comentarios

ESTOICISMO PARA LAS CRISIS. EPÍCTETO, MARCO AURELIO, SÉNECA

En plena crisis mundial, envueltos como estamos en una pandemia que está ocasionando miles de muertos, cualquier cosa que digamos no va a servir de mucho porque de nada sirve, en pleno dolor, alguna de estas reflexiones.

No obstante y para que podamos ver que la filosofía, en ocasiones, tiene una utilidad que se le escapa a la gente, quería hablarles aquí, un poco, de los estoicos. Porque esta escuela filosófica tiene el atractivo de hacer de la necesidad, virtud. Creo que son los filósofos que más y mejor se ciñen a eso de “adaptarse a las circunstancias”. Observen algunas de las máximas de Epícteto:

“¿Quieres no ver jamás burlados tus deseos?lo puedes muy bien: no desees más que lo que depende de ti”.

“Jamás pidas que las cosas sucedan como tú deseas, sino desea que sucedan como suceden y prosperarás siempre”

“Los espíritus débiles se escapan a los preceptos de la filosofía, como el queso tierno escapa al anzuelo”. “El ignorante no espera de sí mismo su bien y su mal, sino de los otros. El filósofo no espera su bien y su mal más que de sí mismo”.

“Que ni las censuras ni las burlas de sus amigos te impidan mudar de vida.¿Preferirías quizás, seguir siendo un hombre vicioso para darles gusto, a desgradarles volviéndote un virtuoso?”

Luego está Marco Aurelio que pasó a la inmortalidad como un buen emperador y como un emperador sabio y culto. En sus Meditaciones nos deja buena cuenta de su sabiduría basada no sólo en las lecturas, sino también en su experiencia. Ser el Emperador de Roma tuvo que ser como doctorarse en cuestiones como la vanidad, el poder, la ambición, la traición, la verdadera amistad. Por eso hay que leer a Marco Aurelio. Observen alguna de sus perlas: “Mas ¿te atormentará por ventura la pequeña ambición? Echa los ojos al olvido en que caen rápidamente todas las cosas y al abismo de la eternidad por una y otra parte infinito; a la vanidad del aplauso ruidoso; a la versatilidad y arbitrariedad de los que al parecer nos favorecen con su aplauso; a los límites exiguos en que se circunscribe la fama. Toda la tierra es como un punto, y ¿qué rinconcito de éste es habitado?”

“Piénsalo constantemente. El mundo es una mutación continua: la vida, una imaginación”

Observen que maravillosa reflexión sobre si recibimos alabanzas o no y si eso nos hace perder valor o no: “¿Pierde valor la esmeralda porque no se la elogia? ¿Y el oro, el marfil, la púrpura, la lira, la espada, la florecilla, el árbol?”

También les recomiendo que lean a Séneca de sus libros Sobre la vida feliz y Sobre la brevedad de la vida

Si pueden, lean El arte de la buena vida. Un camino hacia la alegría estoica de William B. Irvine, que es un libro que trata de llevar los textos de los estoicos a la vida moderna y que es un libro fresco, de ágil lectura y que tiene pinta de ser filosófico pero que, en el fondo, es algo asi como intentar aplicar en la vida actual las enseñanzas de los clásicos del estoicismo. Sería un buen libro para acercar a los jóvenes al estoicismo.

12:44 31/03/2020 · david · 28 Comentarios

CENTENARIO DE MIGUEL DELIBES

No se nos puede olvidar este año que hace un siglo nació uno de los mejores escritores del siglo XX.

En 1920 nació un maestro y estas líneas no van a ser una recopilación de datos que pueden ustedes encontrar en internet. No. Estas líneas pretender ser un sentido homenaje. Solamente eso.

Delibes fue un escritor que publicó sus primeros libros mientras se buscaba como autor. Buscaba su voz. No la encontró hasta El camino. Ahí sí, ahí ya sabe Delibes cuál debe de ser fu manera de escribir. Se percata de que (y es un gran descubrimiento) su estilo se encontraba en la sencillez. Pero la sencillez en literaura no es fácil. Por sencillez debemos de entender el viejo arte de contar una historia inventada con las palabras adecuadas en el momento oportuno y que termine por llegar al corazón y a la inteligencia del lector. Pues Delibes lo consiguió en más de una ocasión señores; por eso es tan grande.

Cuando comenzó a publicar, Delibes, cantaba en falsete. Buscaba con una voz literaria alzar su grito sereno en mitad de la gris posguerra de una España que estaba aún famélica, triste y melancólica. A pesar de haber ganado el Premio Nadal, Delibes sabía que La sombra del ciprés es alargada no era lo que él andaba buscando. Lejos de acomodarse siguió buscando.

En algunas entrevistas contó que un libro de derecho le dio la clave para salir del atasco creativo buscando su estilo. Un libro de derecho redactado con sobriedad hasta hacerse comprensible iluminó a Delibes.¡Qué curioso! Intuyó que se podía hacer llegar un mensaje complicado de una manera sencilla. Aplicó la fórmula en El camino y allí ya se nota que Delibes entona un canto literario con su voz y además, a pleno pulmón y sin ninguna nota en falso. Ya era escritor. Ya era Delibes.

Pero tampoco se acomodó. Es uno de los aspectos que me fascinan. Que partiendo de fórmulas literarias heredadas de escritores como Baroja o Josep Pla siempre estuvo abierto a las innovaciones formales que llegaban de Estados Unidos, Francia o Inglaterra. Así que este catedrático de Derecho de una ciudad de provincias, que usaba boina, cazaba y liaba su tabaco con las manos, que llevaba una vida, digamos tradicional, con su mujer, el gran amor de su vida, con muchos hijos e hijas, iba sacando del mundo un montón de datos, anécdotas, mientras iba afilando y afinando una pluma que iba a dar unos grandísimos resultados. Era un innovador con boina, un escritor sin disfraz que huída del mundanal ruido del ambiente de los intelectuales y los escritores y que, en el fondo, era un intelectual y un gran escritor de aquellos que no buscaban salir en las fotos o acaparar premios y cámaras de fotos a su alrededor.

Con ese estilo tan suyo, allí, en Valladolid, erigió una gran y sólida carrera como novelista que terminó por ganar todos los premios más importantes de este país, casi a su pesar.

Cuenta la leyenda que rechazó un gran premio comercial, el mejor dotado porque no le gustaba la manera en el que le insinuaron que se presentara. Si eso fue así, yo señores, me quito el sombrero porque gestos así hablan de un ser humano que tenía criterio. Acertado o equivocado, pero su criterio. Tipos así, hoy en día, van quedando pocos, creo.

Miguel Delibes entró en el Norte de castilla como caricaturista y terminó dirigiendo el periódico.Además, tenía muchas tensiones con el Ministro de información, por aquello de la censura y cuentan que a veces Delibes tenía que ir a Madrid, al despacho de Manuel Fraga para terminar discutiendo. Señores, a Delibes, hay que tenerle, como ven, un respeto. Además, como director del Norte de Castilla impulsó la carrera de periodistas y escritores como Manu Leguineche y Francisco Umbral.

Este novelista era un tipo de fidelidades. La misma ciudad, la misma mujer, la escritura, sus hijos, la caza, el mismo lugar para veranear. No hacía falta más para levantar una obra llena de aciertos y que de década en década escribía algún novelón. Pasó de una novela más tradicional como El camino a otra de denuncia rural como Las ratas o a novelas más intimistas como Diario de un cazador o Mujer de rojo sombre fondo gris a otras más innovadoras y modernas como Cinco horas con Mario o una novela ( para mí su gran novela) como Los santos inocentes que mezcla la denuncia social con la modernidad narrativa. Como pueden comprobar, tiene un poco de todo y mucho bueno. No debe de ser fácil escribir una gran novela. Escribir varias a mí ya me parece una proeza.

Otra de las cosas que siempre me gustaron del Delibes escritor es la ternura que, en la mayor parte de los casos, sentía por sus personajes. Una solidaridad, una empatía cargada de humanidad, sensible con los problemas de los personajes y que registraba el conocimiento humano de sus dificultades con la fiereza de sus tragedias.

Supo escribir grandes personajes, duros, buenos y dignos. Quizás, muchos de nosotros, quisiéramos actuar con la dignidad y la grandeza de los personajes de Delibes. Alguna vez, leyendo al maestro, he creído ver la influencia que recibió de Steinbeck. Lo que hizo Steinbeck con los Estados Unidos, con, por ejemplo, Califormia u Oklahoma lo hace Delibes con Castilla y Extremadura (en el caso de Los Santos inocentes). Pero eso no le quita ningún mérito. Saber aprovechar los hallazgos de otros escritores es una obligación para que la literatura logre sobrevivir. Para avanzar y ser moderno, hay que haberse dado una buena panzada leyendo a los clásicos. Lo mismo hizo Cela con Dos Passos en La colmena y esto no le quita méritos al escritor gallego.

Delibes se retiró con El hereje (un homenaje a Valladolid) cuando comprobó que ya no tenía la cabeza para escribir. Supo retirarse a tiempo. No quiso arriesgarse a destruir lo que tanto trabajo le costó levantar. Es bueno saber retirarse a tiempo y él lo hizo. En ese momento no lo entendimos. Los lectores queríamos más, pero respetamos su decisión. Seguro que acertó. El Hereje es una novela con buenos fragmentos pero no es su mejor libro. Miguel Delibes supo parar con grandeza.

En Estocolmo no quisieron acordarse de él y se equivocaron. Se hubiera merecido el Nobel. Pero se lo dieron a Cela ( que también se lo merecía) y eso le arrebató un pedazo de inmortalidad que ni quería ni deseaba. Recuerdo que dijo en una entrevista que si le dieran el Nobel, sería más un engorro que una alegría, que le daba una pereza inmensa tener que preparar un discurso, preocuparse por la ropa, etc y que prefería quedarse en casa viendo el Tour. Ya ven, un grande.

Aprovechemos el encierro del Covid 19 para leer sus obras.

No le olvidamos, Don Miguel.

18:36 18/03/2020 · david · 28 Comentarios

¿DÓNDE SE ENCUENTRA LA SABIDURÍA? HAROLD BLOOM

Tras una experiencia cercana a la muerte, el crítico literario Harold Bloom, sí (el de aquel excelente ensayo muy anglófilo del Canon literario), tuvo la necesidad de escribir un libro reflexionando sobre aquellos autores con los que, según su criterio, uno alcanza tras su lectura, una mayor sabiduría.

Leer a Bloom siempre es un reto porque este hombre se lo leyó todo. Profesor de Yale y de la Universidad de Nueva York, ha tenido el tiempo suficiente como para dedicarle toda su vida a la literatura.Por desgracia, murió hace poco y nos dejó un poco huérfanos de alguna futura polémica literaria, siempre tan atractivas para los que como yo nos declaramos letraheridos confesos e irredentos. Así que su longeva vida y su trabajo le han permitido leer a novelistas, dramaturgos, poetas, ensayistas, filósofos,la Biblia, etc. Supongo y espero que su biblioteca quede a buen recaudo.

De ahí que este libro resulte por un lado un reto y, por otro, algún buen rato de disfrute para el intelecto. Siempre se aprende algo leyendo a los que saben y comparten con el lector sus miles de horas de lectura.

El libro está planteado por parejas de autores y reflexiona sobre los motivos por los cuales, son escritores sapienciales, es decir, que aumentan nuestra sabiduría. Como muestra, les dejo alguna de las parejas sobre las que da vueltas:

-Job Vs Eclesiastés. -Homero Vs Platón. -Cervantes Vs Shakespeare. -Montaigne Vs Bacon -Samuel Johnson Vs Goethe -Emerson Vs Nietzsche. -Freud Vs Proust…

Ya ven. Interesante la nómina.

Considera que entre Platón y Homero, uno debe de quedarse con Homero y yo le doy la razón. Aunque Platón es muy grande y aunque los dos cultiven diversas facetas en las letras.

A Cervantes y a Shakespeare los pone por las nubes y yo le doy la razón. Son eternos señores, eternos. Escribieron cosas que uno, después de leerlas, se llevará a la tumba. Yo entendí en qué país vivía después de leer El Quijote. Por cierto, agradezco al profesor que me lo mandó leer porque sí que sentí que terminaba yo un poco más sabio.

Entre Montaigne y Bacon, se queda con Montaigne porque dice que Bacon tiene un poco de peor intención mientras que Montaigne es más sincero en sus intenciones como ensayista.

De Emerson dice que es el creador del espíritu de la nación estadounidense y también le doy la razón porque visto así, parece un santo Laico muy influyente en ese instinto de superación y de mejora que tienen por allí, para lo bueno y para lo malo. Yo tengo los diarios de Emerson subrayados también.

De Freud dice que a pesar de haber sido superado y relegado por parte de los psicólogos, sus obras han terminado calando en occidente y que aún no nos lo henos quitado de encima como clara influencia. Sabe Bloom que Freud vendía bien con la pluma sus ideas y sus teorías.

De Proust comenta que es uno de los más grandes escritores del siglo XX en cuanto a influencia y estilo. En parte, le doy la razón también.

Vamos, que no sé ni para qué escribo esta entrada en este blog si no he discutido nada con Bloom.

20:59 13/02/2020 · david · 28 Comentarios

MADRUGONES LECTORES

El silencio del domingo por la mañana es un gran silencio. Cuando la ciudad aún duerme, yo, a ratos insomne, madrugador tarado, me levanto y con el sigilo de un ninja, abro un libro y disfruto del silencio y de la lectura. Esto que, a priori, a muchos le puede parecer una locura, me reconcilia muchísimo con la vida. Tomar un café mientras estoy leyendo, mientras desayuno la prosa de los libros o la música de los poemas, me hace sentirme maravillosamente bien.

Ustedes desayunarán tostadas, fruta, cereales. Yo desayuno literatura.Si el desayuno es la comida más importante del día yo me zampo alguna novela, algún poemario o alguna obra de teatro. Los géneros literarios son mis carbohidratos, mis vitaminas y mi café.

Le presento mis credenciales al día con la taza de café en una mano y el libro en la otra. Es ya un pacto que dura décadas lo que tengo yo con los domingos, esté donde esté, en mi propia casa, en casas de familiares o amigos, en hoteles. El domingo, me levanto, cojo el libro de la mesilla y con el silencio de un gato, me subo al sofá y leo mientras despido a la noche que termina y le doy la bienvenida al día que se levantará despejado, frío, lluvioso, neblinoso y que me sorpenderá siempre con un libro en la mano.

En un rato, iré a por el periódico dominical, que llegará siempre cargado de suplementos, revistas, reportajes, extras, muestras de perfumes y que me dejará las manos llenas de actualidad y que me impregnará los dedos manchados de tinta. En él buscaré a los columnistas, que son los únicos que, de vez en cuando, llenan el fragor de la cotidiana batalla de algo de lirismo y de literatura.

El resto del mundo, poco a poco, irá despertando. Los que pasean a los perros ¿o son los perros los que pasean a los dueños?, los corredores que salen al frío a correr tapados como si fueran a atracar un banco, los jubilados que comparten conmigo el madrugón y quizás el insomnio. Los primeros negocios suben las persianas metálicas que se quejan por pereza, con sus bostezos sincronizados con los dueños de los locales.Algún barrendero perdido realiza su trabajo y deambula recogiendo las esquirlas del incivismo patrio.

Dentro de un rato, serán otros los que desayunen en los bares, dándose el lujo, hoy domingo, de desayunar despacio, una barrita con tomate, un cruasán a la plancha, un zumo de naranja, dos cortados, uno solo, oído cocina.

Antes de que todo el mundo despierte, yo terminaré alguna novela, empezaré otra, buscaré entre las estanterías los que me quedan por leer y guardaré siempre de los domingos un grato recuerdo por las lecturas. Los domingos son, por tanto, como la magdalena de Proust.

Los lectores soñamos con la lotería de navidad porque nos permitiría disfrutar de más días así. Días para poder leer. Pedimos poco, ya ven.

Espero que los Reyes Magos dejen alguna novela esta noche. Siempre lo hacen. ¡Qué nervios!

09:14 05/01/2020 · david · 28 Comentarios

EL COLGAJO. PHILIPPE LANÇON

Este libro es la historia de un superviviente. Lançon formaba parte de la revista Charlie Hebdo y allí estaba cuando los terroristas irrumpieron disparando en la redacción. Fue herido y de milagro, logró sobrevivir.

Allí, tendido y sangrando, fue consciente de que estaba gravemente herido y que sus posibilidades de sobrevivir pasaban por hacerse el muerto. Como tenía una herida en la cara, él cerro los ojos y fingió estar muerto. Sintió los pasos del terrorista que revisaba si había supervivientes por si tenía que dar algún tiro para rematar a las víctimas. El terrorista le dio por muerto y se marchó.

El libro es el relato no solo de ese momento sino de toda la larga recuperación psíquica y física. El disparo en la cara le ocasionó varias operaciones, injertos, infecciones, dolores, falta de sueño, una reducción del mundo a la habitación del hospital, a la visita de los familiares y a los cuidados y compañía de enfermeras, celadores, cirujanas en los que el mundo exterior, las reacciones sociales, políticas o policias casi no tenían importancia para él porque preocuparse por el exterior era un lujo físico y anímico que no se podía permitir.

Se tuvo que centrar en el día a día, en las medicionas, consejos médicos e intervenciones. Ahí estaba su mundo, su vida y este libro, en parte, es una inmersión en los mecanismos psicológicos de defensa de un hombre que tenía que luchar para seguir adelante.No es un libro cómodo, pero resulta, en muchos momentos, subyugante

Su vida pasada influía en el hombre que era, pero, sobre todo, lo que le importaba, era lo que sucedía allí, en su habitación. Le importaba, el colgajo, que es la manera que tenía de llamar a su herida, esa carne degajada por la bala sobre la cual los cirujanos tuvieron que trabajar a fondo. Este libro es un ejemplo de estoicismo del paciente, del equipo médico, de la sociedad.

El paciente, de nombre Philippe Lançon tiene una lucha con la herida, pero siente que el resto del mundo a pesar de la solidaridad, no logra entender sus reacciones. Así, la herida, además de ocasionarle todo tipo de molestias, cambió su mundo, su vida. Este libro, lo cuenta todo y me parece que, una vez leído, el lector puede salir de alguna manera, reforzado, fortalecido a pesar de que, como he dicho antes, no se un libro sencillo. Llama a las cosas por su nombre y describe con una gran capacidad introspectiva todo tipo de sensaciones, dolores, sentimientos.

Si deciden leerlo, quizás no se sientan cómodos, pero, sin duda, terminarán más fuertes.

17:47 02/01/2020 · david · 4 Comentarios

MADRID.AZORÍN

He vuelto a leer Madrid, de Azorín y voy a compartir aquí, brevemente, mis sensaciones sobre el libro.

“No necesito nada.Gracias a todos, señores.He sido un escritor famoso, y ya no lo soy. No soy ni escritor ni famoso. No me conoce ya nadie”

Cuando un libro de un tipo que fue importante en la literatura y la prensa del siglo XX empieza así, se puede esperar alguna perla más y la hay. Es cierto que el estilo de Azorín no es deslumbrante, quizás casi nunca lo fue del todo, salvo por momentos ( todo escritor tiene sus buenos momentos) y aquí se van a encontrar ustedes un comedido ejercicio de remembranza existencial que enriquece al lector al poder experimentar a través de lo contado por Azorín cómo era la vida a principios del siglo XX en Madrid, la vida literaria, el ambiente, los cafés, la influencia recibida por algunos escritores y alguna que no termina de admitir del todo.Es sabido que algunos miembros de la Generación del 98 no terminaron de ser muy generosos con, por ejemplo, Galdós. Pero ya saben que si no hay nadie perfecto, tampoco le podemos exigir a los escritores que lo sean.

En este libro, aparecen Rubén, Valle, Baroja, algún recuerdo de las redacciones de los periódicos, de sus directores, de las pensiones en las que vivían los escritores recién llegados a la capital. En fin, un poco de todo. Desde el ambiente de los mercados hasta pequeños perfiles de políticos y escritores de la época.Hasta una brillante descripción del cielo de Madrid van a encontrar ustedes: “La pureza del cielo de Madrid estimula la apetencia de limpidez”

Azorín reconoce que un escritor (él) incluso cuando no está escribiendo, en realidad, lo hace al afirmar que: “Cuando no trabajamos, es cuando trabajamos”.Lo hace al recordar los mercados de Madrid y cómo dar un paseo por ellos llegaba a desbloquear su faceta creativa.Quizás la clave para superar un bloqueo creativo sea dar un paseo por un mercado. Nunca se sabe.Ya ven, qué cosas pasan.

El libro lo ha publicado Biblioteca Nueva con un prólogo de Jorge Urrutia.

Está claro que es un librito recomendable para aquellos profesores de literatura que empiezan y quieren explicar a sus alumnos cosas de la Generación del 98 y para los alumnos que tengan un mínimo de interés por esa época de nuestra historia.

Por cierto, ya termino. Leyendo a Azorín, he pensado en Umbral (al que por cierto no le gustaba nada Azorín) pero en algunos perfiles sobre ambientes y personajes, me ha parecido ver que en algunos libros de Umbral podría haber algo de Azorín, cosa que supongo que Umbral negaría con disgusto. Es cierto que Umbral lo hace mucho mejor y que su español es más dinámico y creativo que el de Azorín pero algo pueden tener en común. No sé si esto es una herejía. Incluso mientras lo escribo me lo parece, pero como es lo que sentí y recordé leyendo el libro, lo comparto aquí. Ya lo analizarán ustedes.

19:20 01/01/2020 · david · 3 Comentarios

TRAMPA 22. JOSEPH HELLER

Los estadounidenses son muy aficionados a hacer listas. Evidentemente los libros no se iban a librar de esta costumbre. Esta novela de Heller suele estar en esas listas que dicen cuáles son las mejores novelas del siglo XX en los EE.UU.

Lo está con total merecimiento. Cierto es que no será la mejor novela de dicho país en el siglo XX ( pues las hubo buenísimas y los escritores y escritoras fueron excelentes) pero tiene cosas suficientes como para colarse en dicha clasificación.

La primera de ellas es que siendo una novela bélica, en ocasiones, nos hace sonreír y eso es algo que está bien. Porque incluso en épocas tan brutales, el humor hace florecer lo más ridículo de las situaciones y del ser humano y eso es un terreno abonado para la inteligencia y para que el sentido crítico salga a relucir. En este libro, tienen, pues, todos esos componentes, es decir, humor, inteligencia, sentido crítico y un espíritu corrosivo que resulta, creo, clarificador y necesario.

Es frecuente que las novelas bélicas sean, en realidad, novelas que una vez leídas, se conviertan en alabanzas a la paz. Aquí pasa también, pero lo hace de una manera, digamos, diferente, para lo que se solía estilar en el siglo XX en el país de la Estatua de la libertad.

En esta novela, hay un bombardeo directo ( ya que trata sobre un grupo de aviadores que bombardean) contra las incoherencias del sistema, contra los egos absurdos de los generales y de algunos oficiales que pretenden llegar a serlo, contra los politiqueos, prejuicios y trapicheos de todo tipo y condición. Heller, con ironía, humor y ciertas dosis de surrealismo, engarza una novela muy crítica con todos aquellos que juegan con las vidas ajenas como si éstas no tuvieran importancia, pero la tienen, porque son vidas.

Así que el protagonista principal es un bombardero que tiene miedo, miedo de morir y que intenta hacerse pasar por loco para librarse de tener que volver a subir un avión, porque resulta que el fuego antiaéreo mata, como matan las órdenes absurdas o el deseo de ascender de algunos oficiales. Pero claro, en el ejército existe la llamada Trampa 22 del reglamento que dice que el soldado que se hace pasar por loco es, precisamente, por el mero hecho de fingirlo, el más cuerdo y , por consiguiente, el que deberá seguir luchando para ganar la guerra.

Hay personajes que dibujan bien la condición humana. Un oficial que sólo piensa en que los hombres que están a su cargo se luzcan haciendo los mejores desfiles de todo el ejército ( digamos que parece tener un transtorno obsesivo con los desfiles) un soldado rico y brillante que se enamora perdidamente de una prostituta que lo ignora, un aviador que aprovecha su condición para comerciar con comida y todo tipo de productos, montando una empresa que parece funcionar- salvo por algún error de excesiva ambición- de maravilla y que hace dinero con el egoísmo inherente del ser humano, un médico que odia al ejército al haberle cortado su carrera como doctor, un militar indio nativo que quiere morir por enfermedad y no en la guerra, herido, forman parte del abanico de seres humanos de todo tipo, origen y condición.

Si la comparan con, por ejemplo, Los desnudos y los muertos de Norman Mailer, verán que tienen cosas en común, como la crítica a los generales y oficiales que juegan con las vidas ajenas, como si fueran peones en la partida de la guerra y un hartazgo de la violencia que se convierte en la mejor defensa de la paz. Sin embargo, Mailer y Heller utilizar medios diferentes para llegar al mismo fin: uno más realista y con un tono duro y el otro más ligero e irónico, pero igualmente combativo.

Si Heller hubiera sido español, quizás un Berlanga hubiera convertido esta novela en una obra maestra del cine. Quizás, tal vez, un Buñuel.

En cualquier caso, creo que es una novela que no debería de ser olvidada de entre todas aquellas que se escribieron durante el siglo XX.

Espero que el 2020 les traiga un feliz año en general y uno especialmente feliz en lo particular y desde el apartado lector, que caigan en sus manos grandes novelas.

13:03 31/12/2019 · david · 3 Comentarios

MITOLOGÍA LITERARIA

No debe de ser fácil ser joven y querer ser escritor, no. No tiene que serlo porque el mundo literario está lleno de seres míticos que arrastran tras de sí un universo de anécdotas, de costumbres, de amores, fracasos, soledades o alguna esporádica alegría.

El autor que comience a escribir tiene que lidiar con la ceguera de Homero y con la duda de si éste existió o si fue capaz de escribir esas dos maravillas que alumbró. Ya ven. Hasta en la duda, en los misterios, la literatura y su mitología, pueden llegar a resultar asfixiantes.

¿Quién está detrás de El Lazarillo? ¿Quién intentó fastidiar a Cervantes con el Quijote apócrifo? ¿Qué malnacido/a se escondía detrás de Avellaneda?. ¿Cómo fueron Laura, Breatrice o Guiomar? ¿ Qué luz tuvieron para que los poetas les dedicaran sus versos?

Incluso en los defectos físicos se crece la mitología literaria porque ésta saca oro puro de cualquier cosa. La mano de Cervantes, manco mítico y la de Valle, mítico manco, perdida por una riña de taberna y una mala cura. El parche de Joyce, la tuberculosis de tantos escritores: Proust, Kafka, Thomas Wolfe… La cojera de Quevedo, la nariz de Góngora, las ETS de Henry Miller…

La locura de Hölderlin, Panero…

Hasta de los suicidios saca la mitología literaria material lúgubre: Levi, Woolf, Pavese, Zweig, Larra…

Hasta del Holocausto y el Gulag saca la literatura milagros testimoniales y humanos: Levi, Kertész, Solzhenitsin…

Incluso de los cambios ideológicos o de las adhesiones más furibundas obtiene la mitología literaria motivos para perpetuar su sombra: Sartre, Orwell, García Márquez, Saramago, Llosa, Albert Camus, Cela… y cada uno con sus aciertos y errores deberá acarrear con el acierto de haber cambiado de bando o con el de haber sido fiel a su pensamiento. Que juzgue el paso del tiempo. Yo no juzgo porque resulta agotador.

Observen que hasta de la exclusión social saca la mitología literaria un auténtico filón. Si te dan el Nobel, bien, pero si no te lo dan, ahí estará la mitología literaria para clamar para siempre por la injusticia. Sin el Nobel se murieron Galdós, Proust, Delibes, Philip Roth…

Si no te dejaron entrar en la Academia, la mitología literaria te adopta: Valle, Umbral…

Incluso si el escritor es un alcohólico como la mayor parte de los de, por ejemplo, la Generación perdida, ahí estará la mitología literaria para recordártelo.

Disfruta mucho la mitología literaria con los mitos de ascensión y caída: Fitzgerald, Capote…

Y con los líos de amores de Lope o Casanova, etc.

Por último(y se me olvidarán cosas, seguro) si tienes una afición, la mitología literaria, se encargará de inmortalizarla. Nabokov cazando mariposas, Pérez Reverte coleccionando armas y regalándo alguna a Javier Marías, los paseos de Vargas Llosa, la afición a correr de Murakami, la caza de Delibes…

La mitología literaria lo aprovecha todo. Es como la industria cárnica del cerdo. De los escritores, ya saben, nos interesan hasta sus andares. Aunque la verdad es que únicamente deberían de interesarnos sus libros. Si ven que esto es una idiotez, recuerden que “yo aquí he venido para hablar de mi libro”.

09:52 24/12/2019 · david · 0 Comentarios

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