Blog personal de literatura universal, donde el autor escribirá sin ningún fin concreto, las impresiones sobre literatura que le inspiren cualquier libro que esté leyendo, que haya leído, o que vaya a leer. Estos apuntes son totalmente arbitrarios, no están sujetos a ningún plan ni tienen por qué ser necesariamente coherentes… está usted avisado amigo lector.

Las opiniones aquí vertidas por el resto de usuarios lectores del blog no están moderadas y no tienen por qué ser compartidas con el autor.

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“Pues aquél que sin locura de las Musas llegue a las puertas de la poesía convencido de que por los recursos del arte habrá de ser un poeta eminente, será uno imperfecto, y su creación poética, la de un hombre cuerdo, quedará oscurecida por los enloquecidos”.
Platón. El Fedro.
“En un artista hay sencillamente un hombre torturado más allá de lo soportable por la falta de ternura del mundo”.
Lawrence Durrell Justine
“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”.
Mario Vargas Llosa
“- Amas a tu máquina de escribir más de lo que podrías amar a cualquier mujer
- No creo que contigo sea así. Me parece que os amo a las dos por igual.”.
Philip Roth.
“Escribir es la manera más profunda de leer la vida”.
Francisco Umbral

UN ANDAR SOLITARIO ENTRE LA GENTE. ANTONIO MUÑOZ MOLINA

De nuevo estamos ante un libro de caminante y, por tanto, nos encontramos ante un libro que tiene mucho de reflexivo, qué bien se piensa cuando se camina.

Tengo claro que en la sociedad actua, donde las estadísticas afirman que la gente cada vez lee más ( no me lo creo del todo) pero quizás no mejor, este libro no tendrá unas ventas millonarias. Pero ahí radica su valor. Veo el libro como la lógica continuación de una novelística cuyos temas se repiten esporádicamente. Es lo que la gente llama “los fantasmas de los escritores”, varias líneas temáticas que arrastran a los artistas para hacerles ver su pasado y relacionarlo con su presente. En esta obra de Muñoz Molina se pueden rastrear ecos de libros anteriores como Sefarad o con esa delicia que publicó gracias a sus paseos por Nueva York y del que ya escribí en este blog.

Pero el libro tiene un curioso vaivén entre el pasado y el presente que nos hace valorar las aportaciones de grandes intelectuales de pasado, sobre su inadaptación a la época que les tocó vivir, de ahí que Muñoz Molina utilice los nombres de Baudelaire, Benjamin, etc, pero es también una sincera reflexión sobre este mundo nuestro que, de puro frenético, se está volviendo absurdo, injusto, contaminado, analfabeto.

Decía Henry Miller que los mejores libros suelen ser aquellos cuyo argumento nos resulta difícil de recordar pero que nos han hablado de todo y nos han emocionado. Este libro de Muñoz Molina tiene ese pulso, ese interés que parece caótico pero que, en realidad, es artesanal, que parece improvisado pero que está pensando al milímetro y que termina componiendo un collage más que interesante.

Creo que Muñoz Molina es un escritor excelente y sigo teniendo la sensación de que el día en el que decida darle continuidad a una escritura más libre, más automática, conseguirá escribir su gran obra ( porque, evidentemente, todos los artistas saben que su gran obra está por llegar).

En la sociedad del entretenimiento este tipo de libros no se puede recomendar porque la gente no quiere literatura en el gran sentido, quiere una película escrita que les dé miedo, que les haga reír o que les haga sentir mucho amor o mucha lujuria. Como comprenderán ustedes, así es difícil que la literatura alcance altas cotas de calidad. Por eso estos libros son tan necesarios, primero para el que los escribe, segundo para muchos de nosotros, los lectores que respetamos a la literatura y buscamos en ella mucho más que entretenimiento.

Soy un tipo de intuiciones y creo que los últimos libros de Muñoz Molina están dejando que ver que le queda poco para escribir la que será su mejor novela.El título de origen quevedesco está maravillosamente bien escogido porque es de eso de lo que trata, de Un andar solitario entre la gente, de la soledad hermética que se puede llegar a sentir entre millones de personas.

08:49 10/07/2018 · david · 0 Comentarios

EL PUENTE. GAY TALESE

No es sólo un libro sobre la construcción de un puente, es mucho más. Es la crónica de todos aquellos trabajadores anónimos, hombres valientes y operarios que se cruzaban el país allí donde hubiera algo que construir. Eran conocidos como “boomers” porque alimentaban a sus familias gracias al boom constructivo que sufrió EE.UU. durante varias décadas.

Al ser un país tan inmenso, las grandes construcciones de ingeniería eran inevitables. Se construían túneles, autopistas, rascacielos y,por supuesto, puentes.

Talese, escritor octogenario y un “viejo rockero” del Nuevo periodismo que también y tan bien impulsaron escritores como Capote, Mailer y Wolfe, publicó este libro hace décadas para dejar constancia de la construcción del puente Verrazano-Narrows. Ahora lo rescata Alfaguara para nuestra felicidad lectora.

Me gustó mucho el libro porque describe con acierto y prontitud la decisión y la necesidad de construirlo, la resistencia vecinal al cambio que iba a traer consigo, las presiones políticas, empresariales y de todo tipo que ocasiona una decisión de este tipo. Tender un puente es, desde luego, una labor de ingenieros y arquitectos, pero también de todos los trabajadores que, diariamente, tenían un baile en las alturas con las corrientes de aire, con los materiales, con el frío y con el calor y que iban viendo cómo crecía, durante meses, un puente que junto al resto de los que unen a Nueva York con el resto del mundo, dibujaría el horizonte con sus cables y su estructura colgante. Este tipo de puentes, de mayor o menor tamaño, se extienden por todo el país y en algunos casos, son auténticos iconos gracias al cine,a la televisión y son un canto a la capacidad del ser humano a la hora de crear.

Lo que me pareció digno de halago literario es la descripción que hace Talese de la vida de los trabajadores, de sus hábitos, de sus familias, de sus rostros, de sus anécdotas, de su orgullo.Indios nativos norteamericanos que acudían los lunes al trabajo y que volvían el viernes a sus reservas después de conducir varias horas seguidas sin descanso. Italianos, irlandeses, alemanes, jóvenes y veteranos, costumbres diversas, las jerarquías de mando en la obra, los gritos, las muertes.

Estos currantes del acero, de la altura, esos titanes que ponían remaches a centenares de metros sobre el agua, tenían también sus historias y Talese está por allí para contarlas.

Gente de todas las procedencias, etnias, religiones, subían a construir algo que iban a utilizar y disfrutar las generaciones futuras, algo que ellos contemplarían en su vejez con satisfacción y orgullo.

El trabajo de Talese es excelente porque llegamos a sentir cómo sería trabajar allí, las dificultades, las tensiones,los gritos, las presiones, los accidentes. Gente ruda, honrada, que trabajaba mucho y se quejaba poco, gente que terminaba su jornada y que se reunían en las tabernas a tomar unas copas antes de volver, agotados, a casa.

En la construcción de dicho puente, trabajó el excampeón de los pesos pesados, James J. Braddock, “el hombre Cenicienta” de la película, que se ganaba los cuartos allí después de haber perdido la fama, pero que encontraba allí parte del orgullo que se ganó en el ring.

Si es usted ingeniero o arquitecto, si le fascinan las grandes obras o si quiere saber cómo eran aquellos hombres que levantaban aquellos edificios, no se olvide de leer este pequeño libro, excelentemente acompañado por fotografías de la construcción y de sus hombres, gente grande, con cara de cansancio, con el rostro curtido por el trabajo al aire libre y por haber vivido muchas experiencias.

Si quieren leer algo bueno y digno este verano al lado de la piscina, en la playa o en la montaña, lleven este libro, no se arrepentirán.

08:53 09/07/2018 · david · 0 Comentarios

DIARIOS. JOHN CHEEVER

Cheever fue un maestro del relato corto, fue un cuentista imprescindible en el siglo XX. De hecho, aún hoy, se puede rastrear la influencia que ejerció incluso en algún capítulo de Los Simpsons, que “copian” el argumento de uno de sus más conocidos relatos. En su discípulo Raymond Carver, también hay ecos cheeverianos.

Debemos leer sus cuentos, claro, pero este libro sobre el que tengo que reflexionar es una obra maestra, tóxica obra maestra. En estas páginas habitan la mezquindad del autor, su tenso matrimonio, el sobrecogedor alcoholismo, una mirada gris sobre sí mismo, sobre la condición humana, unos vaivenes emocionales dignos de la bipolaridad más absoluta, la envidia que siente del talento y del éxito de otros autores, así como su admiración más sincera, sus escarceos homosexuales a escondidas, sus amor incondicional por sus hijos, etc.

Leer este libro supone una tensión emocional porque a pesar de algunas exageraciones, es evidente que a veces, acierta de lleno en su análisis social, en la sinceridad de sus reflexiones sobre el amor, el sexo, la literatura, su obra, el alcohol, etc.

Esa felicidad material del país en el que reside que puede dejar en sus habitantes, una pátina de infelicidad, que tan bien han retratado tanto el cine como la literatura.

Si son ustedes cheeverianos, lean el libro. Si son psicólogos, psiquiatras o estudiosos de la literatura norteamericana, también. Si quieren disfrutar de su felicidad actual, mejor no lean a este tipo que, sin saberlo, está escribiendo su mejor libro.

La edición que publica Random House y cuya edición está a cargo de Robert Gottlieb y de cuyas notas se encarga Rodrigo Fresán es una selección de unos diarios que abarcan varias décadas.

Un consejo: si están ustedes bájos de ánimo, no lean el libro. Si son sumamente felices, tampoco.

Ahora que están tan de moda los libros en los que los autores nos cuentan sus secretos ( o eso simulan) los diarios de Cheever son una ciénaga en la que una vez dentro resulta difícil salir y, si alcanzas la orilla, tu mirada saldrá fortalecida tanto por la calidad literaria de muchos de sus fragmentos como por la mezquindad y la ruindad de otros pasajes.

“Estoy cansado, pero ya pasará. Amo el cuerpo de mi esposa y la inocencia de mis hijos. Nada más”.

09:21 08/07/2018 · david · 0 Comentarios

BUTCHER´S CROSSING. JOHN WILLIAMS.

Esta novela presenta una concepción muy americana. Eso de colocar a los personajes en busca algún animal para cazar, es algo que, sin duda, les sonará de antes.

Siempre que hay personajes, ambición, dinero de por medio, y una naturaleza salvaje y, por tanto, peligrosa, tienen ustedes una odisea que dará frutros literarios.

Pero Williams utiliza una contención narrativa que hace que la historia avance con sencillez y con interés y también la podemos ver como un western sin figuras legales de por medio y sin carteles de “Se busca”.

Es un libro donde los personajes tendrán que medirse con la naturaleza, con la sequía, con las ventiscas de nieve, con los búfalos, que al fin y al cabo es lo que van a salir a cazar.

Estados Unidos fue siempre un lugar donde la gente acudía en busca de dinero y los búfalos, la fiebre del oro, el petróleo, la informática y la electrónica, han ido construyendo nuevas búsquedas, con el tiempo menos brutales y algo más refinadas.

En la novela de Williams, no encontrarán la calidad de Cormac McCarthy ni la ironía de Melville, pero no se aburrirán demasiado.

A mí me gusta más esta novela que Stoner (que tan bien funcionó en España hace unos años en cuanto a ventas) porque me parece un libro más humilde pero bastante más verdadero y sincero en su construcción, menos artificioso.

Es una novela de la que Walt Whitman estaría más orgulloso porque parece un intento de buscar una voz más americana que un libro como Stoner, más ligado a la tradición europea.

Pero ya saben, para gustos…

Me pregunto qué tipo de novela hubieran escrito Faulkner, Steinbeck o McCarthy con la temática que presenta aquí Williams.

Ya saben que me gusta plantearme cosas que no se pueden resolver.

17:19 07/08/2017 · david · 0 Comentarios

EL CUENTO DE LA CRIADA. MARGARET ATWOOD

El libro se publicó en los años ochenta, un poco después de que en España se organizara el Mundial de fútbol de Naranjito pero ahora se ha puesto de moda por una serie de televisión de la cadena HBO que yo no he visto.

Lo que sí he hecho ha sido leer el libro y me ha gustado. ¿Será una de esas novelas que han marcado mi vida?. No, pero sí que puede ser un libro aprovechable desde diversos puntos de vista.

Si ustedes leyeran el resumen del libro de la editorial, quizás no se animarían a comprarlo si no son aficionados a las distopías, palabra también de moda que significa lo siguiente:1. f. Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana.

Y las distopías se han vuelto a poner de moda. Digo que se han vuelto a poner de moda porque, ya saben, hace décadas, Orwell y Huxley ya las catapultaron a la fama.

Las distopías que están triunfando ( hablamos de ventas) en los últimos años, carecen de la calidad y del sentido crítico de las de antaño y también si las comparamos con este libro de Margaret Atwood.

Escribir una distopía tiene un peligro y es la verosimilitud. Invertarse una sociedad diferente, despótica, dictatorial que trae como consecuencia la alienación de la ciudadanía, puede derivar en una alucinación más propia de una ingestión de setas alucinógenas que de un buen libro. Sin embargo, Margaret Atwood logra no caer en ese error por la sencilla razón de no dar muchas explicaciones. Precisamente por eso, por esa contención y economía a la hora de narrar, el lector va dando por buenas algunas explicaciones al mismo tiempo que reflexiona sobre cosas que aún, según avanza la novela, no se han explicado.

E, igualmente, Atwood acierta al ir mezclando elementos históricos, adaptados, retocados con inteligencia y finura, sabiendo que el lector tiene en mente todas las atrocidades cometidas por las tiranías del siglo XX. Como la realidad fue tan brutal y es tan conocida por todos por los libros, películas y documentales que trataron aquellos hechos, y que forman parte ya de los códigos, de la cultura, de los derechos humanos, de la empatía, del miedo, del terror, de la mediocridad del ser humano y de su grandeza a la hora de resistir y adaptarse, a la hora de alzar la voz o hundirse en el légamo del miedo y del “sálvese quien pueda”, que la novela funciona no tanto por su creatividad sino por un interesante enfoque a la hora de encarar las debilidades y los anhelos de la humanidad. Lo que hace Atwood es coger lo que llamaríamos el imaginario colectivo y darle una vuelta de tuerca hablándonos de un futuro donde la mujer sólo sirve, práctica y únicamente, como “recipiente” de futuros seres humanos en un mundo donde la fertilidad escasea debido a las guerras, la contaminación, etc y donde se selecciona a la mujeres jóvenes y aptas físicamente para ser madres, y a pasar por una educación y un modus vivendi duro, terrible y desolador.

El amor ha sido prohibido como un romanticismo inútil donde sólo la procreación es el objetivo primero y último del sistema y donde se condena al ostracismo a aquellas mujeres que no pueden ser madres y que serán “bien cuidadas” supuestamente, tanto por el sistema como por las personas. Pero como en todo régimen totalitario, abunda el miedo, escasea la sinceridad, las amistades verdaderas, donde se tiene miedo a la traición, a la deslealtad, a los chivatos, etc, porque está en juego la propia vida, para evitar las condenas a muerte que se derivan de unas normas desquiciadas.

Además, la narradora, observa y reflexiona sobre las miserias ajenas pero también sobre las propias y eso la convierte en un personaje profundamente humano, con sus aciertos y sus equivocaciones, pero en un personaje vivo al fin y al cabo. La contradicción la hace sobrevivir en la mente del lector.

También el libro se puede leer en clave de reinvindicación feminista, pues sólo se valora a las mujeres por una circunstancia, dejando de lado las demás y donde se las obliga a procrear sólo con un grupo social dominante, el que ostenta el poder, que hará lo hará presente no por la capacidad de mandar, sino por la cosificación a la que someten a las mujeres.

Es un libro interesante porque lo pueden leer ustedes y también, si tienen hijos aficionados a las distopías que hayan estudiado ya la Alemania de los años treinta y cuarenta del siglo XX o a la Rusia comunista, por hablar sólo de dos regímenes totalitarios, los más conocidos.

Es una novela a la que se puede relacionar con Orwell y Huxley, por 1984 y Un mundo feliz, respectivamente, o con los relatos testimoniales de Primo Levi o Alexandr Solzhenitsin. Quizás en el futuro no distópico, es decir, en el futuro normal y corriente, podamos unir este libro y el nombre de Margaret Atwood con los anteriormente citados.

19:51 06/08/2017 · david · 0 Comentarios

CARTAS A LOUISE COLET. GUSTAVE FLAUBERT Y EL LORO DE FLAUBERT.JULIAN BARNES

Estoy de oferta veraniega y les ofrezco aquí una breve reflexión sobre dos libros. El primero es Cartas a Louise Colet de Gustave Flaubert. Sí, es un epistolario así que no se molesten en leerlo si no les interesa la vida,el amor, el arte o la obra y milagros de Flaubert. Pero si alguno de estos temas les interesa, puede ser una gran lectura. Sí, ya sé, quizás es un libro que no se puede recomendar a todo el mundo porque, al fin y al cabo, a quién le importa Flaubert pudiendo hablar del fichaje de Neymar por el PSG. Tengo unas cosas… pero ya ven, aún mantengo ese toque de ingenuidad que presupone que hay ciertos temas más interesantes que otros, lo que, sin duda, debe de ser un resto de ramalazo intelectualoide que conservo, a pesar de mis años y de las decepciones que va sintiendo uno en uno entorno en el que, a casi nadie, le interesa la cultura.

En este epistolario que se conserva, observamos la relación que tuvieron, Louise Colet y Flaubert a través de varios años de epístolas hablando de esto y de lo otro, y que denotan las dificultades evidentes de una relación a distancia.

Pero más allá de eso, en muchas ocasiones el lector deberá tirar de lápiz para subrayar verdaderas perlas de sabiduría, sarcasmo, ironía, reflexión, verdad y belleza que son una auténtica maravilla. Aquí les voy a poner alguna, por si se deciden a leerlo. Creo que con ellas, no tengo que escribir mucho más. Flaubert, que ha pasado a la historia como el autor que se pasaba horas y días, buscando “la palabra justa”, obsesionado por el estilo, tiene aquí un estilo fresco y menos rebuscado e, incluso, diría yo, ¿mejor?. “Viajo por mí mismo como si de un país desconocido se tratase, aunque lo haya recorrido cien veces” “Ser tonto, egoísa y tener buena salud, son las tres condiciones para ser feliz; pero si nos falta la primera, todo está perdido” “La felicidad es un usurero que, por un cuarto de hora de dicha que te presta, te hace cargar con un cargamento de desgracias”.

“No se vive en plena inspiración. Más que galopar, Pegaso suele ir al paso. Todo el talento consiste en saber hacerle tomar el ritmo que uno quiere”

Así que ya saben, si quieren hacer una tesis doctoral sobre la escritura, el amor, el estilo literario, la felicidad, tendrán que leer esta maravilla de Flaubert en forma de epistolario.

Como dije antes, recomiendo, intensamente, un libro que ya tiene unos cuantos años, se publicó en los años ochenta y es El loro de Flaubert de Julian Barnes. El autor pertenece a lo que los medios llaman la Generación Granta, un grupo de autores de talento y éxito que nacieron en torno a esa revista. Se trata de Ian McEwan, Martin Amis, William Boyd, Rushdie, etc.

¿Por qué recomiendo este libro aquí? Porque nace de la inspiración del epistolario de Flaubert. Con las reflexiones de fondo del autor francés, el escritor inglés va tejiendo una historia a su alrededor, de búsqueda identitaria, sobre el arte, la literatura, los viajes, el amor, etc. Es un libro que nace de otro y que es una delicia literaria, inteligente, sensible, que te acerca a Flaubert y que te hace sentir y pensar. De nuevo, no se trata de uno de esos libros que puedes recomendar a lectores que empiezan, a no ser que quieran dedicarse a la escritura, en cuyo caso sí.

Hoy me ha salido una entrada muy Flaubertiana. No les aburro más.

17:13 05/08/2017 · david · 0 Comentarios

BALANCE LECTOR DEL 2017

Disculpen ustedes si esta entrada del blog me sale algo larga o arrebatada, quizás poco profunda, pero mientras tecleo, ando escuchando rock y quizás no sea el mejor entorno para pensamientos elevados, sí para pensmientos rápidos, como los golpes rítmicos de una batería o el punteo de la guitarra.

Empecé releyendo ( sí, ya estamos en esa época de la vida en la que apetece releer) a Walter Benjamin, ya saben, ese faro del pensamiento europeo que huyendo de los nazis decidió poner fin a su vida para no terminar siendo interrogado por las SS. La obra que volví a tener entre mis manos fue Dirección única (o Calle de dirección única), que la pueden ustedes encontrar en librerías o bibliotecas de las dos maneras traducidas. Es un libro pequeño, pero con interesantes y hermosas reflexiones de las que seguro yo he puesto alguna cita en alguna entrada de este blog. Es una pequeña delicia que me obligaron a leer en la universidad y a la que he vuelto unas décadas después.

También leí Apuntes sobre el suicidio, de Simon Critchley. Es un libro breve donde, evidentemente, se reflexiona sobre la vida y sobre el acto de perderla, aunque, a veces, se echa en falta un poco más de profundidad o que algún capítulo fuera un poco más extenso.

Me regalaron, a principios de año, El hotel del Voyeur, de Gay Talese. Ya saben que el escritor es uno de los padres del Nuevo periodismo, junto con Capote, Mailer, Wolfe. Es un libro corto, polémico en su momento, en EE.UU. ¿ El tema?. Es la historia de un tipo “normal” que al comprar un pequeño hotel como modus vivendi, crea en el techo de las habitaciones un sistema para observar a los clientes mientras están haciendo el amor. El hombre que se puso en contacto con Talese, mantuvo con él una larga correspondencia y una relación profesional (fuente y periodista) que terminó cristalizando en la existencia del libro. Es evidente, que es el típico libro que hace que el lector reflexione sobre la vida privada, sobre los conceptos de intimidad y sobre la profesión periodística.

Al poco tiempo leí un libro corto de Tom Wolfe, titulado El viejo Rivers, donde el malogrado autor, pone el solfa al típico editor caduco y conservador, más preocupado por el qué dirán que por la literatura. No es de lo mejor de Wolfe ( escritor de grandísimo talento al que la tuberculosis le arrebató la vida y , quizás, el Nobel) pero siempre hay fragmentos que ya hacen buena la lectura.

Por aquello de cambiar un poco la tipología de los títulos que caen en mis manos, leí La invención de la naturaleza (el Nuevo mundo de Alexander Von Humboldt), de Andre Wulf. Es una interesantísia biografía sobre el naturalista, geógrafo, humanista alemán. Nos cuenta la autora, de una manera amena, la vida, obra y milagros del Humboldt, una de las cabezas más reconocidas de su época, en su país y en el resto del mundo. Nos hablan de su amistad con Goethe y cómo el poeta alemán le enseñó a mirar a la naturaleza no sólo como un científico, sino también con poesía, y , precisamente ese lirismo, convirtieron a los libros de Humboldt, en obras internacionales, en libros que cruzaron todas las fronteras y que terminaron influyendo en gente tan dispar como Darwin, en políticos como Jefferson o Simón Bolívar y en autores como Thoreau- de moda de nuevo por su idea de respetar a la naturaleza y por su apología para llevar una vida sencilla-. Este libro de Andrea Wulf es muy recomendable para Geógrafos, biólogos, humanistas, curiosos en general.

Durante estos meses, les confieso, también me he leído más del ochenta por ciento de las obras de Muñoz Molina. Ya saben , cuando me da por algo… pero soy un buen tipo, no me lo tengan en cuenta. Desde El jinete polaco, Beltenebros, Plenilunio, La noche de los tiempos, Sefarad, El viento de la luna, etc. Y tengo que decir que me quedo con el autor de Jaen ( si me dan a elegir entre él y Javier Marías).

También me leí El tenis como experiencia religiosa de David Foster Wallace, libro sobre dicho deporte, pero que se queda en anécdota, ya que Foster Wallace, que jugó como amateur, conocía bien la psicología de los jugadores ( como demostró en su obra maestra La broma infinita)no termina de desarrollar y de sacarle el jugo al tema.

Si les gusta el tenis, les recomiendo encarecidamente que lean Open, la biografía de Andre Agassi. Libro sincero, entretenido, que no sólo habla de tenis, sino de la vida, del estrés, del negocio, de la fama, de la soledad, de amor, etc. Es un buen libro y lo devoré con ganas y con mucho interés.Es rico en anécdotas, y explica muy bién qué sucede en las cabezas de los tenistas cuando se están jugando un Roland Garros o un Open USA.

Luego leí El amante, de Marguerite Duras, que , quizás esté sobrevalorado, según mi humilde opinión, y al que no le hubiera venido mal un poco más de metraje, para desarrollar ciertos aspectos.

También leí La Flaqueza del Bolchevique de Lorenzo Silva porque me gusta leer algo de casi todo el mundo- si se puede, claro, que no se puede porque es imposible- y el libro tiene una parte divertida, la primera, donde el protagonista decide tocarle las narices a una dama prepotente con la que ha tenido un encontronazo automovilístico y una segunda más previsible y nabokoviana que es más previsible y que carece de tanto interés.

Luego leí el Domingo de las madres, de Graham Swift, que es un libro corto pero que tiene miga y buen dominio de la acción y la reflexión en una época donde aún, la separación entre las clases sociales estaba más marcada. Es un libro que puede gustar mucho a cierto tipo de sensibilidades y que demuestra un dominio narrativo que no pasa desapercibido al lector habituado y atento.

De Landero me he leído este 2017 dos novelas. El balcón de invierno y La vida negociable. Me quedo con el primer título por veraz, intrahistórico y sutil, mientras que del segundo título yo diría que se ha publicado por la premura de ponerse al rebufo del éxito del primero y, quizás, convendría no haber tenido tanta prisa.

También he leído Vidas imaginarias, de Marcel Schwob, que es la influencia europea visible de Borges. Pero este tipo de literatura, ya lo saben, me deja un poco más frío. No digo que sea mala, digo que a este humilde servidor, me deja distante, sin entrar del todo en las historias.

Madre mía, qué larga me está quedando esta entrada… Para resumir, les diré que también han pasado por mis manos libros de poesía de Gil de Biedma, excelente su Las personas del verbo. También he leído los Poemas de amor de Anne Sextton ( una de las musas distantes de James Ellroy), la poesía completa de Alejandra Pizarnik.

También es entretenido La soledad del lector, de David Markson, una colección de anécdotas sobre escritores, que se lee fácil y rápidamente y que, en algunas ocasiones, te hace esbozar una sonrisa.

Para volver a mi interés por el arte, he leído las Cartas a Theo, de Vincent van Gogh, que es una delicia para los apasionados del arte, por lo que tiene de testimonio, de verdad, de derrota, de injusticia, bueno, ya saben la historia.

También me gustó mucho El arte de la rivalidad, de Sebastian Smee, que trata la rivalidad entre grandes artistas y que resulta iluminador y que es muy recomendable para los aficionados a la pintura.

Y para terminar, les diré que leí La vida de Raymond Chandler, de Frank Mac Shane, porque el creador de Philip Marlowe es uno de mis autores predilectos y su personaje un tipo duro con unos diálogos, comparaciones y descripciones, sublimes.

¿Y últimamente?. Han caído en mis manos, El americano impasible, de Graham Greene, Crematorio de Rafael Chirbes, sobre el pelotazo inmobiliario y político en la costa levantina, Butcher´s Crossing de John Williams, buena novela sobre la caza del búfalo en los EE.UU, como una fiebre del oro, pero salvaje y poco ecológica con un toque de western, mejor libro, creo, que su famoso Stoner.

Y creo que me dejo algún libro en el tintero, pero bueno, llegados a este punto, da igual.Ya les he aburrido bastante.

14:24 02/08/2017 · david · 1 Comentario

VENTANAS DE MANHATTAN. ANTONIO MUÑOZ MOLINA

Qué libro más hermoso el de este estilista tranquilo. Es la consecuencia lógica de mezclar una gran ciudad como Nueva York con una sensibilidad humana y lírica. Todos sabemos que de esa misma combinación, han salido libros maravillosos, inolvidables. La nómina sería extensísima, tanto que sólo citaremos a unos pocos: Diario de un poeta recién casado, de Juan Ramón Jiménez, Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca, Manhattan Transfer, de John Dos Passos, Plexus, Nexus y Sexus de Henry Miller ( quizás no tan líricos, cierto, pero sí neoyorquinos según mi recuerdo)la Trilogía USA, también de Dos Passos, algunas partes de Submundo, de Don Delillo, Epitafio para Nueva York, del poeta Adonis, etc.

Como pueden observar, al igual que pasa con otras grandes ciudades, Nueva York ejerce una fascinación que no resulta indiferente a los escritores que vivieron allí o que por allí pasaron.Se habla poco de las ciudades, que me parecen a mí más literarias y generadoras de gran literatura que los bosques y jardines, míticos del Locus amoenus (como dice Umbral en Trilogía de Madrid, aquí no se estudia nada que merezca la pena).

Este Ventanas de Manhattan es un libro maravilloso y absolutamente recomendable. Y es una lástima que en su momento pasara desapercibido, aunque si les digo la verdad no me extraña,porque es más fácil darle publicidad a lo insulso, a lo mediocre que a los buenos libros.

Y éste, es un gran libro.Los motivos que puedo aportar para defender esta idea son varios. Está bien escrito, con una maravillosa capacidad de observación, con una buena combinación entre la descripción exterior, de la ciudad, de sus habitantes y situaciones, con un magnífico análisis del propio autor sobre sí mismo y sobre su manera de mirar (lo que hace que las descripciones sean, aún, si cabe, más honradas) lo que enriquece muchísimo el resultado final.

Además, es un libro lleno de cultura, de la admiración del escritor por la música jazz (¿cuándo hará Muñoz Molina un libro sobre jazz?), por la ópera, por la música callejera que, a veces, le asalta, como paseante, en pleno Central Park. Por su mirada privilegiada en los talleres de algunos pintores y escultores emigrados que le abren sus puertas. Por sus recorridos por exposiciones, galerías de arte, exposiciones fotográficas, grandes museos, etc. Al lector que le gusten estas actividades, disfrutará de la mano de Muñoz Molina por ese universo cultural variado, diverso, rico.

También es un libro donde se le toma el pulso a la ciudad, a sus ruidos, costumbres, gastronomía, olores, a su clima, ya sea gélido o caluroso,a sus transportes públicos, vistas, esquinas,parques, ventanas indiscretas, etc

Es un libro que yo pienso utilizar, como docente, para leerle algunos fragmentos a mis alumnos sobre inmigración, emigración, o esos pasajes en los que reflexiona sobre la suerte de poder disfrutar de la cultura, la vida sencilla, la pintura, la música, etc

Es un libro andariego, donde se aprecia, también lo afirma en el libro, los largos paseos por la ciudad, bien agrigado, y cargado sólo con un cuaderno y un bolígrafo donde iba guardando sus sensaciones, sentado en un café, para reponer fuerzas y de cuyo material surge este libro lleno de la felicidad del que se conforma con poco y del que a pesar se sentirse extranjero y extraño, consigue adaptarse a las costumbres ajenas y encontrar sus rincones en la ciudad, esos mismos rincones que comparte con su familia y amigos cuando llegan a visitarles, como un humilde regalo, quizás el mejor.

Como Muñoz Molina estaba allí cuando los atentados de las Torres Gemelas, hace unas descripciones sobre el día de los atentados y las semanas posteriores que son un lujazo y que no tienen desperdicio.En ellos refleja la reacción de la ciudadanía, el silencio de la ciudad, la abundancia de banderas que días después del colapso de los edificios poblaron las calles como un acto de afirmación y de solidaridad frente a la barbarie. Describe el olor de la ciudad, el polvo levantado por los edificios que permaneció allí varias semanas después, impregnándolo todo. Es capaz de hacernos sentir el vacío que dejaron los prismas de las torres, borradas del skyline ya para siempre.

Y es un libro lleno de vida, donde el amor aparece como algo necesario para vivir, en compañía, de los paseos, de los rincones, de los conciertos. Hablá de ella, de sus primeros encuentros en la ciudad, de algunos aspectos de su vida allí, manteniendo la discrección, pero dejando claro que es, también, un aspecto iluminador, quizás ineludible en la vida de cualquier ser humano.

Podría estar escribiendo mucho más sobre el libro, pero lo mejor que puedo hacer es recomerdarles que lo lean. Cuando mi hijo esté en edad de disfruarlo, yo mismo se lo regalaré para que comparta conmigo la suerte de haberlo leído. No digo más.

21:14 29/12/2016 · david · 3 Comentarios

EN EL CAFÉ DE LOS EXISTENCIALISTAS. SARAH BAKEWELL

Uno era feo y tenía la mirada perdida en el estrabismo, con un ojo mirando al Ser y con el otro, mirando a La náusea. Ella, era más guapa y tenía ganas de hacerse un hueco en un mundo dominado por los hombres y durante la ocupación, por el frío, cogío la costumbre de taparse la cabeza con un turbante para terminar conviertiéndose en la odalisca del existencialismo, en el mascarón de proa del feminismo de la época.

El tercero en discordia, era un francés de Argelia, un argelino con ese toque chic afrancesado, de corta estatura pero de cierto estilo, abrigos con el cuello subido, cigarrillo en los labios, mirada perdida, anunciando lo que después convirtió en mito ese icono americano del malestar adolescente y existencialista, James Dean.

El cuarto en discordia era feliz, pero formaba parte del grupo existencialista, le gustaba bailar y era un don Juan filosófico, con la certeza de que la alegría no tenía por qué estar alejada de un pensamiento profundo que buceara en las pozas abismales del alma.

Sí, ya lo saben ustedes, hablamos de Jean -Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Albert Camus y Maurice Merleau-Ponty. Porque de ellos, y de sus predecesores e influencias intelectuales, se encarga Sarah Bakewell en este interesante y entretenido libro que tiene muchos aciertos y algunas carencias. Entre los primeros podemos destacar su rapidez narrativa, su facilidad para hacer que el lector se sitúe en las épocas que describe, así como nos recuerda cosas que aprendimos en las clases de filosofía y que tal vez, ya teníamos olvidadas.

Transita por las influencias de estos filósofos: Kierkegaard,Husserl, Heidegger, para desarrollar las tesis de cada unos de estos pensadores existencialistas. Pero además, también se preocupa de figuras como Karl Jaspers, Arendt, etc.

Quizás, como defectos, podríamos decir que no analiza con suficiente profundidad la ruptura del grupo, sobre todo la que protagonizan con Albert Camus sus otrora compañeros, Sartre y Beauvoir. Las tensiones políticas tampoco quedan desarrolladas en profundidad entre estos tres personajes, así como la relación de Sarte y Beauvoir con el comunismo.Aspectos que parecen bastante importantes para valorar el comportamiento de todos ellos, su capacidad para desligarse o no, de las injusticias, y su capacidad de decir No, o para dejarse querer por la política del momento.

Tampoco el libro se adentra demasiado en la relación de Heidegger con el partido de Hitler y en cómo y por qué les da la espalda a sus amigos y , como en el caso de Husserl, también maestros.Está claro que una de las virtudes de Heidegger no era la de saber cómo conservar a sus amistades.

Resulta obvio que tratar todos estos temas en profundidad, podría haber supuesto para el libro, unas trescientas páginas más, lo que en el mundo editorial actual sería una locura. Pero es cierto que este defecto, se equilibra con el dinamismo de la narración de este movimiento intelectual, quizás el último en tener un seguimiento y una influencia masiva. Porque la gente buscaba a Sartre por los cafés para ver cómo escribía, y porque tuvieron éxito académico, periodístico, literario, y fueron como un grupo de rock que, al principio, estaba unido pero que con el éxito y el paso del tiempo y la evolución individual de cada integrante, terminó por descomponerse.

21:02 25/11/2016 · david · 0 Comentarios

LOS ÚLTIMOS MOHICANOS. Manuel Vicent

Este libro es el gemelo de Póquer de ases (del que seguro ya les he hablado aquí) y los dos tienen muchas y buenas cosas en común. Son un maravilloso ejercicio de libertad periodística que reúne erudicción y pasión y esa combinación es la mejor manera para poder transmitir verdad.

Además del manejo de la obra y vida de los autores elegidos en este volumen (Blasco Ibáñez, Miguel de Unamuno, Azorín, Maeztu, Chaves Nogales, Ramón Gómez de la Serna, Umbral, Vázquez Montalbán, etc) Vicent demuestra una sana inteligencia analizando sus vidas y sus obras, lo que hace que el lector recuerde cosas olvidadas o descubra facetas en estos periodistas y escritores que desconocía. Y si es usted la típica persona que quisiera saber más pero dice que no lee m por no tener tiempo, estos libros deberían estar en sus manos. Sanarán esa sana necesidad de aumentar conocimientos.

El gran acierto de este libro, es aunar la erudicción con la divulgación. Por lo tanto, serán unos libritos que agraden a los especialistas y satisfagan la curiosidad de los novatos que se aproximen a la lectura con una sana ambición, la de saber, y conocer algo sin tener que meterse en Google.Hubo vida antes del invento.

Parte del encanto de este libro está también en las ilustraciones de los escritores que realiza Fernando Vicente, que mezclan el retrato con la caricatura, logrando auténticos aciertos del perfil psicológico de los retratados, a veces, personajes icónicos en la cultura española.

Si leen estos dos libros, Póquer de ases y Los últimos Mohicanos, guardarán una buena herramienta para sintetizar la trayectoria de muchos escritores, lo que puede serles de mucha utilidad si tienen ustedes algún trabajo que tenga que ver con el periodismo, la literatura o la cultura. Y porque releer alguna de estas semblanzas puede ser un auténtico placer. El primer libro enfoca su mirada sobre grandes autores extranjeros, y el segundo sobre los españoles.

Además, se aprecia al leer que Vicent está en pleno dominio del oficio. Y eso ya es algo, es mucho.

19:09 18/08/2016 · david · 0 Comentarios

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