Blog personal de literatura universal, donde el autor escribirá sin ningún fin concreto, las impresiones sobre literatura que le inspiren cualquier libro que esté leyendo, que haya leído, o que vaya a leer. Estos apuntes son totalmente arbitrarios, no están sujetos a ningún plan ni tienen por qué ser necesariamente coherentes… está usted avisado amigo lector.

Las opiniones aquí vertidas por el resto de usuarios lectores del blog no están moderadas y no tienen por qué ser compartidas con el autor.

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“Pues aquél que sin locura de las Musas llegue a las puertas de la poesía convencido de que por los recursos del arte habrá de ser un poeta eminente, será uno imperfecto, y su creación poética, la de un hombre cuerdo, quedará oscurecida por los enloquecidos”.
Platón. El Fedro.
“En un artista hay sencillamente un hombre torturado más allá de lo soportable por la falta de ternura del mundo”.
Lawrence Durrell Justine
“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”.
Mario Vargas Llosa
“- Amas a tu máquina de escribir más de lo que podrías amar a cualquier mujer
- No creo que contigo sea así. Me parece que os amo a las dos por igual.”.
Philip Roth.
“Escribir es la manera más profunda de leer la vida”.
Francisco Umbral

MADRUGONES LECTORES

El silencio del domingo por la mañana es un gran silencio. Cuando la ciudad aún duerme, yo, a ratos insomne, madrugador tarado, me levanto y con el sigilo de un ninja, abro un libro y disfruto del silencio y de la lectura. Esto que, a priori, a muchos le puede parecer una locura, me reconcilia muchísimo con la vida. Tomar un café mientras estoy leyendo, mientras desayuno la prosa de los libros o la música de los poemas, me hace sentirme maravillosamente bien.

Ustedes desayunarán tostadas, fruta, cereales. Yo desayuno literatura.Si el desayuno es la comida más importante del día yo me zampo alguna novela, algún poemario o alguna obra de teatro. Los géneros literarios son mis carbohidratos, mis vitaminas y mi café.

Le presento mis credenciales al día con la taza de café en una mano y el libro en la otra. Es ya un pacto que dura décadas lo que tengo yo con los domingos, esté donde esté, en mi propia casa, en casas de familiares o amigos, en hoteles. El domingo, me levanto, cojo el libro de la mesilla y con el silencio de un gato, me subo al sofá y leo mientras despido a la noche que termina y le doy la bienvenida al día que se levantará despejado, frío, lluvioso, neblinoso y que me sorpenderá siempre con un libro en la mano.

En un rato, iré a por el periódico dominical, que llegará siempre cargado de suplementos, revistas, reportajes, extras, muestras de perfumes y que me dejará las manos llenas de actualidad y que me impregnará los dedos manchados de tinta. En él buscaré a los columnistas, que son los únicos que, de vez en cuando, llenan el fragor de la cotidiana batalla de algo de lirismo y de literatura.

El resto del mundo, poco a poco, irá despertando. Los que pasean a los perros ¿o son los perros los que pasean a los dueños?, los corredores que salen al frío a correr tapados como si fueran a atracar un banco, los jubilados que comparten conmigo el madrugón y quizás el insomnio. Los primeros negocios suben las persianas metálicas que se quejan por pereza, con sus bostezos sincronizados con los dueños de los locales.Algún barrendero perdido realiza su trabajo y deambula recogiendo las esquirlas del incivismo patrio.

Dentro de un rato, serán otros los que desayunen en los bares, dándose el lujo, hoy domingo, de desayunar despacio, una barrita con tomate, un cruasán a la plancha, un zumo de naranja, dos cortados, uno solo, oído cocina.

Antes de que todo el mundo despierte, yo terminaré alguna novela, empezaré otra, buscaré entre las estanterías los que me quedan por leer y guardaré siempre de los domingos un grato recuerdo por las lecturas. Los domingos son, por tanto, como la magdalena de Proust.

Los lectores soñamos con la lotería de navidad porque nos permitiría disfrutar de más días así. Días para poder leer. Pedimos poco, ya ven.

Espero que los Reyes Magos dejen alguna novela esta noche. Siempre lo hacen. ¡Qué nervios!

09:14 05/01/2020 · david · 28 Comentarios

EL COLGAJO. PHILIPPE LANÇON

Este libro es la historia de un superviviente. Lançon formaba parte de la revista Charlie Hebdo y allí estaba cuando los terroristas irrumpieron disparando en la redacción. Fue herido y de milagro, logró sobrevivir.

Allí, tendido y sangrando, fue consciente de que estaba gravemente herido y que sus posibilidades de sobrevivir pasaban por hacerse el muerto. Como tenía una herida en la cara, él cerro los ojos y fingió estar muerto. Sintió los pasos del terrorista que revisaba si había supervivientes por si tenía que dar algún tiro para rematar a las víctimas. El terrorista le dio por muerto y se marchó.

El libro es el relato no solo de ese momento sino de toda la larga recuperación psíquica y física. El disparo en la cara le ocasionó varias operaciones, injertos, infecciones, dolores, falta de sueño, una reducción del mundo a la habitación del hospital, a la visita de los familiares y a los cuidados y compañía de enfermeras, celadores, cirujanas en los que el mundo exterior, las reacciones sociales, políticas o policias casi no tenían importancia para él porque preocuparse por el exterior era un lujo físico y anímico que no se podía permitir.

Se tuvo que centrar en el día a día, en las medicionas, consejos médicos e intervenciones. Ahí estaba su mundo, su vida y este libro, en parte, es una inmersión en los mecanismos psicológicos de defensa de un hombre que tenía que luchar para seguir adelante.No es un libro cómodo, pero resulta, en muchos momentos, subyugante

Su vida pasada influía en el hombre que era, pero, sobre todo, lo que le importaba, era lo que sucedía allí, en su habitación. Le importaba, el colgajo, que es la manera que tenía de llamar a su herida, esa carne degajada por la bala sobre la cual los cirujanos tuvieron que trabajar a fondo. Este libro es un ejemplo de estoicismo del paciente, del equipo médico, de la sociedad.

El paciente, de nombre Philippe Lançon tiene una lucha con la herida, pero siente que el resto del mundo a pesar de la solidaridad, no logra entender sus reacciones. Así, la herida, además de ocasionarle todo tipo de molestias, cambió su mundo, su vida. Este libro, lo cuenta todo y me parece que, una vez leído, el lector puede salir de alguna manera, reforzado, fortalecido a pesar de que, como he dicho antes, no se un libro sencillo. Llama a las cosas por su nombre y describe con una gran capacidad introspectiva todo tipo de sensaciones, dolores, sentimientos.

Si deciden leerlo, quizás no se sientan cómodos, pero, sin duda, terminarán más fuertes.

17:47 02/01/2020 · david · 0 Comentarios

MADRID.AZORÍN

He vuelto a leer Madrid, de Azorín y voy a compartir aquí, brevemente, mis sensaciones sobre el libro.

“No necesito nada.Gracias a todos, señores.He sido un escritor famoso, y ya no lo soy. No soy ni escritor ni famoso. No me conoce ya nadie”

Cuando un libro de un tipo que fue importante en la literatura y la prensa del siglo XX empieza así, se puede esperar alguna perla más y la hay. Es cierto que el estilo de Azorín no es deslumbrante, quizás casi nunca lo fue del todo, salvo por momentos ( todo escritor tiene sus buenos momentos) y aquí se van a encontrar ustedes un comedido ejercicio de remembranza existencial que enriquece al lector al poder experimentar a través de lo contado por Azorín cómo era la vida a principios del siglo XX en Madrid, la vida literaria, el ambiente, los cafés, la influencia recibida por algunos escritores y alguna que no termina de admitir del todo.Es sabido que algunos miembros de la Generación del 98 no terminaron de ser muy generosos con, por ejemplo, Galdós. Pero ya saben que si no hay nadie perfecto, tampoco le podemos exigir a los escritores que lo sean.

En este libro, aparecen Rubén, Valle, Baroja, algún recuerdo de las redacciones de los periódicos, de sus directores, de las pensiones en las que vivían los escritores recién llegados a la capital. En fin, un poco de todo. Desde el ambiente de los mercados hasta pequeños perfiles de políticos y escritores de la época.Hasta una brillante descripción del cielo de Madrid van a encontrar ustedes: “La pureza del cielo de Madrid estimula la apetencia de limpidez”

Azorín reconoce que un escritor (él) incluso cuando no está escribiendo, en realidad, lo hace al afirmar que: “Cuando no trabajamos, es cuando trabajamos”.Lo hace al recordar los mercados de Madrid y cómo dar un paseo por ellos llegaba a desbloquear su faceta creativa.Quizás la clave para superar un bloqueo creativo sea dar un paseo por un mercado. Nunca se sabe.Ya ven, qué cosas pasan.

El libro lo ha publicado Biblioteca Nueva con un prólogo de Jorge Urrutia.

Está claro que es un librito recomendable para aquellos profesores de literatura que empiezan y quieren explicar a sus alumnos cosas de la Generación del 98 y para los alumnos que tengan un mínimo de interés por esa época de nuestra historia.

Por cierto, ya termino. Leyendo a Azorín, he pensado en Umbral (al que por cierto no le gustaba nada Azorín) pero en algunos perfiles sobre ambientes y personajes, me ha parecido ver que en algunos libros de Umbral podría haber algo de Azorín, cosa que supongo que Umbral negaría con disgusto. Es cierto que Umbral lo hace mucho mejor y que su español es más dinámico y creativo que el de Azorín pero algo pueden tener en común. No sé si esto es una herejía. Incluso mientras lo escribo me lo parece, pero como es lo que sentí y recordé leyendo el libro, lo comparto aquí. Ya lo analizarán ustedes.

19:20 01/01/2020 · david · 0 Comentarios

TRAMPA 22. JOSEPH HELLER

Los estadounidenses son muy aficionados a hacer listas. Evidentemente los libros no se iban a librar de esta costumbre. Esta novela de Heller suele estar en esas listas que dicen cuáles son las mejores novelas del siglo XX en los EE.UU.

Lo está con total merecimiento. Cierto es que no será la mejor novela de dicho país en el siglo XX ( pues las hubo buenísimas y los escritores y escritoras fueron excelentes) pero tiene cosas suficientes como para colarse en dicha clasificación.

La primera de ellas es que siendo una novela bélica, en ocasiones, nos hace sonreír y eso es algo que está bien. Porque incluso en épocas tan brutales, el humor hace florecer lo más ridículo de las situaciones y del ser humano y eso es un terreno abonado para la inteligencia y para que el sentido crítico salga a relucir. En este libro, tienen, pues, todos esos componentes, es decir, humor, inteligencia, sentido crítico y un espíritu corrosivo que resulta, creo, clarificador y necesario.

Es frecuente que las novelas bélicas sean, en realidad, novelas que una vez leídas, se conviertan en alabanzas a la paz. Aquí pasa también, pero lo hace de una manera, digamos, diferente, para lo que se solía estilar en el siglo XX en el país de la Estatua de la libertad.

En esta novela, hay un bombardeo directo ( ya que trata sobre un grupo de aviadores que bombardean) contra las incoherencias del sistema, contra los egos absurdos de los generales y de algunos oficiales que pretenden llegar a serlo, contra los politiqueos, prejuicios y trapicheos de todo tipo y condición. Heller, con ironía, humor y ciertas dosis de surrealismo, engarza una novela muy crítica con todos aquellos que juegan con las vidas ajenas como si éstas no tuvieran importancia, pero la tienen, porque son vidas.

Así que el protagonista principal es un bombardero que tiene miedo, miedo de morir y que intenta hacerse pasar por loco para librarse de tener que volver a subir un avión, porque resulta que el fuego antiaéreo mata, como matan las órdenes absurdas o el deseo de ascender de algunos oficiales. Pero claro, en el ejército existe la llamada Trampa 22 del reglamento que dice que el soldado que se hace pasar por loco es, precisamente, por el mero hecho de fingirlo, el más cuerdo y , por consiguiente, el que deberá seguir luchando para ganar la guerra.

Hay personajes que dibujan bien la condición humana. Un oficial que sólo piensa en que los hombres que están a su cargo se luzcan haciendo los mejores desfiles de todo el ejército ( digamos que parece tener un transtorno obsesivo con los desfiles) un soldado rico y brillante que se enamora perdidamente de una prostituta que lo ignora, un aviador que aprovecha su condición para comerciar con comida y todo tipo de productos, montando una empresa que parece funcionar- salvo por algún error de excesiva ambición- de maravilla y que hace dinero con el egoísmo inherente del ser humano, un médico que odia al ejército al haberle cortado su carrera como doctor, un militar indio nativo que quiere morir por enfermedad y no en la guerra, herido, forman parte del abanico de seres humanos de todo tipo, origen y condición.

Si la comparan con, por ejemplo, Los desnudos y los muertos de Norman Mailer, verán que tienen cosas en común, como la crítica a los generales y oficiales que juegan con las vidas ajenas, como si fueran peones en la partida de la guerra y un hartazgo de la violencia que se convierte en la mejor defensa de la paz. Sin embargo, Mailer y Heller utilizar medios diferentes para llegar al mismo fin: uno más realista y con un tono duro y el otro más ligero e irónico, pero igualmente combativo.

Si Heller hubiera sido español, quizás un Berlanga hubiera convertido esta novela en una obra maestra del cine. Quizás, tal vez, un Buñuel.

En cualquier caso, creo que es una novela que no debería de ser olvidada de entre todas aquellas que se escribieron durante el siglo XX.

Espero que el 2020 les traiga un feliz año en general y uno especialmente feliz en lo particular y desde el apartado lector, que caigan en sus manos grandes novelas.

13:03 31/12/2019 · david · 0 Comentarios

MITOLOGÍA LITERARIA

No debe de ser fácil ser joven y querer ser escritor, no. No tiene que serlo porque el mundo literario está lleno de seres míticos que arrastran tras de sí un universo de anécdotas, de costumbres, de amores, fracasos, soledades o alguna esporádica alegría.

El autor que comience a escribir tiene que lidiar con la ceguera de Homero y con la duda de si éste existió o si fue capaz de escribir esas dos maravillas que alumbró. Ya ven. Hasta en la duda, en los misterios, la literatura y su mitología, pueden llegar a resultar asfixiantes.

¿Quién está detrás de El Lazarillo? ¿Quién intentó fastidiar a Cervantes con el Quijote apócrifo? ¿Qué malnacido/a se escondía detrás de Avellaneda?. ¿Cómo fueron Laura, Breatrice o Guiomar? ¿ Qué luz tuvieron para que los poetas les dedicaran sus versos?

Incluso en los defectos físicos se crece la mitología literaria porque ésta saca oro puro de cualquier cosa. La mano de Cervantes, manco mítico y la de Valle, mítico manco, perdida por una riña de taberna y una mala cura. El parche de Joyce, la tuberculosis de tantos escritores: Proust, Kafka, Thomas Wolfe… La cojera de Quevedo, la nariz de Góngora, las ETS de Henry Miller…

La locura de Hölderlin, Panero…

Hasta de los suicidios saca la mitología literaria material lúgubre: Levi, Woolf, Pavese, Zweig, Larra…

Hasta del Holocausto y el Gulag saca la literatura milagros testimoniales y humanos: Levi, Kertész, Solzhenitsin…

Incluso de los cambios ideológicos o de las adhesiones más furibundas obtiene la mitología literaria motivos para perpetuar su sombra: Sartre, Orwell, García Márquez, Saramago, Llosa, Albert Camus, Cela… y cada uno con sus aciertos y errores deberá acarrear con el acierto de haber cambiado de bando o con el de haber sido fiel a su pensamiento. Que juzgue el paso del tiempo. Yo no juzgo porque resulta agotador.

Observen que hasta de la exclusión social saca la mitología literaria un auténtico filón. Si te dan el Nobel, bien, pero si no te lo dan, ahí estará la mitología literaria para clamar para siempre por la injusticia. Sin el Nobel se murieron Galdós, Proust, Delibes, Philip Roth…

Si no te dejaron entrar en la Academia, la mitología literaria te adopta: Valle, Umbral…

Incluso si el escritor es un alcohólico como la mayor parte de los de, por ejemplo, la Generación perdida, ahí estará la mitología literaria para recordártelo.

Disfruta mucho la mitología literaria con los mitos de ascensión y caída: Fitzgerald, Capote…

Y con los líos de amores de Lope o Casanova, etc.

Por último(y se me olvidarán cosas, seguro) si tienes una afición, la mitología literaria, se encargará de inmortalizarla. Nabokov cazando mariposas, Pérez Reverte coleccionando armas y regalándo alguna a Javier Marías, los paseos de Vargas Llosa, la afición a correr de Murakami, la caza de Delibes…

La mitología literaria lo aprovecha todo. Es como la industria cárnica del cerdo. De los escritores, ya saben, nos interesan hasta sus andares. Aunque la verdad es que únicamente deberían de interesarnos sus libros. Si ven que esto es una idiotez, recuerden que “yo aquí he venido para hablar de mi libro”.

09:52 24/12/2019 · david · 0 Comentarios

ROMANTICISMO. MANUEL LONGARES

Hay libros que hemos tenido en las manos y que en su momento no compramos. Con el tiempo, te lo vuelves a encontrar ( con motivo de la recuperación por parte de Galaxia Gutenberg para conmemorar su publicación) y decides darle la oportunidad que en su día no le diste. Compras el libro y te lo llevas a casa y disfrutas de él, pensando lo tonto que fuiste en su momento por no haberlo leído antes. Con Romanticismo me ha pasado, precisamente, eso.

Premio Nacional de la Crítica en su momento, la novela narra el temor que existió en el Barrio de Salamanca cuando Franco agonizaba y era un rumor entre las elites sociales del país que el Caudillo se estaba muriendo.

Debo de confesar que al principio, en las primeras páginas, uno pensaba que la novela podía quedarse en la mera crónica insustancial y naif, pero a medida que avanzas en su lectura, el juego va dando paso a la narrativa con peso y poso y la novela se disfruta con interés. Porque narra con relativa sencillez, el final de una clase social con unas costumbres tan heradadas como las fortunas monetarias e inmobiliarias, el orgullo de clase social, sus hábitos y sus costumbres pero también, los secretillos que los personajes van dejando en su vida, los sueños, las ambiciones, los fracasos y las mentiras. Resulta interesante la novela, porque además, lejos de quedarse en la agonía de Franco y en los temores de sus acólitos, también aparecen por sus páginas, la intentona golpista del 23 de febrero y los nuevos aires en la política española de los años ochenta.

Si tuviéramos que explicar qué nos vamos a encontrar en el libro con un símil cinematográfico ( pero de calidad) es como si a esas películas del tardofranquismo con personajes exitosos (de esas de Cine de Barrio), el mundo en el cual han vivido, se les fuera resquebrajando, poco a poco.

Cuando estaba leyendo el libro, vi algún eco del García Hortelano de Mary Tribune, pero menos juguetón en lo lingüístico, menos transgresor y, casi siempre, más comedido.

Romanticismo es un título que debe quedar en los libros de literatura, también porque intenta analizar a una clase social que ha sido menos habitual en la novelística española de posguerra y cuando aparecían personajes con influencia y poder, estaban lastrados por un existencialismo oscuro, plomizo y gris, que no se atisba con tanta intensidad en estos personajes que, en alguna ocasión, no salen de sus preocupaciones absurdas y de un mundo de apariencias que resulta como un decorado de cartón piedra, mera fachada, que intenta ocultar que todo permanece y todo cambia en un barrio que fue dejando que muchos de los vecinos del “cogollito” del barrio, tuvieran que emigrar a algunos municipios del extrarradio que hoy ocupan los primeros lugares de la renta per cápita del país.

Es una novela interesante y recomendable.

14:05 21/08/2019 · david · 0 Comentarios

MIGUEL ÁNGEL.UNA VIDA INQUIETA (biografía). ANTONIO FORCELLINO

Tengo este libro en su versión de la editorial Alianza de bolsillo (traducción de Pepa Linares) y por sólo unos pocos euros, he podido disfrutar del aprendizaje, el talento, la tensión creativa, la ambición, la avaricia, de ese auténtico coloso que fue Miguel Ángel.

En la portada aparece con la nariz de boxeador que se le quedó cuando un artista rival que se peleó con él en la juventud le dejó el tabique torcido a un genio irredento, trabajador, ambicioso y pendenciero al que no le venía mal ese tabique partido para ejercer sobre el mundo del arte un liderazgo al que sólo Rafael pudo hacer sombra y, no mucha, sólo durante un tiempo por la muerte del divino Rafael.Con esa nariz torcida se convirtio en el capo del arte de una época con muchos gallos en el gallinero.

El Renacimiento ha ejercido, a través de Grecia y Roma, un influjo y un embrujo que sólo en contadas ocasiones se ha repetido. Tenían un talento inmenso y supieron llevar su nombre y su firma más allá de sus vidas, a la inmortalidad o, en su versión moderna, a la Wikipedia.

Miguel Ángel nació en una familia en decadencia que se vio obligada a poner a trabajar al chico en el taller de un artista. Pero el aprendiz de artesano, a una temprana edad, siendo adolescente, demostró que era mejor que su maestro. Todo lo hizo y lo hizo bien.

Le llegó pronto el éxito y su ambición se movió entre las dos capitales artísticas y culturales del momento. Entre una Florencia que vivía bajo el control de los Médici, pero también convulsa con Savonarola de por medio y los rivales de los Médici que no se resignaban a vivir bajo el régimen de una familia.Amistades, traiciones, ambición, muertes, revueltas.

Miguel Ángel encontró en Roma a unos clientes difíciles pero regulares en una sucesión de Papas, cada uno con su peculiar personalidad, con sus virtudes y con sus defectos que encontraron en el talento de Buonarroti la mejor campaña de publicidad para la posteridad de su legado a través del cincel o del pincel del florentino al que le llegaban encargos que, a veces, no podía asumir, embarcado como estaba en la elaboración de esculturas para las tumbas de , por ejemplo, Julio II, o pintando durante años, la capilla sixtina.

La biografía se lee bien, está bien escrita porque no explica sin cansar, tanto de las técnicas escultóricas, pictóricas y políticas de una Europa que quería repartirse Italia y una serie de papados que luchaban para no perder importancia ni religiosa ni política.

No se le olvida citar al autor las mentiras que Miguel Ángel iba difundiendo para aumentar su leyenda, siendo consciente de que lo que de él si dijera podía asentar su figura para la eternidad. Son constantes sus tensiones con otros artistas, su desmedida ambición para acaparar proyectos que le dieran renombre a él y , sobre todo, dinero. Los clientes vieron pronto que el talento de Miguel Ángel era único y eso había que pagarlo y pagarlo muy bien. En varias ocasiones, se volvieron a renegociar algunos contratos de los cuales, Miguel Ángel, siempre terminaba sacando provecho para poder darle a su familia las posesiones y la posición social que habían perdido antes de su nacimiento.

Se nos narra también que Miguel Ángel era capazar de llevar una vida frugal, casi digna de un estilita, comiendo poco, descansando menos, trabajando mucho, tanto que, por temporadas, sus familiares y colaboradores pensaron que le podía llevar a la tumba. Miguel Ángel era un hombre que quería controlar la calidad de los mármoles con los que trabajaba y que, por temporadas, se pasaba meses en las canteras, asegurándose de que los mejores bloques serían para él y para su trabajo.

Sobre los afectos sentimentales de Miguel Ángel, sólo se habla de alguno escarcero homoerótico que tuvo con algún contemporáneo, y de cuyo testimonio se guardan dibujos, y alguna carta en la que se deja ver que, incluso, llegó a estar enamorado.

El mar humor de Miguel Ángel, la “terribilitá” ha pasado a la historia, como su gusto por el dinero, por su avaricia, por sus mentiras y por tener el afán de que su imagen permaneciera por encima de la de sus contemporáneos. Pero eso, no lo olvidemos, tratándose de un genio son pecados sin importancia porque sólo el que ha estado delante de la Piedad, sabe que esas cosas, se perdonan ante tan magna perfección.

Miguel Ángel era un genio sí, y la prueba fehaciente de que los genios no tienen que ser ( aunque nos gustaría) también buenas personas. Quién sabe si con otras virtudes Miguel Ángel hubiera sido tan bueno en su arte.

Su férrea voluntad de perfección, su talento inmortalizado y esculpido en piedra le convierten en inolvidable, en eterno. Hoy le disfrutamos en las ciudades italianas, en los museos. Con este libro, le conoceremos un poco mejor.

11:40 05/05/2019 · david · 0 Comentarios

SUR. ANTONIO SOLER

Como lector cotidiano,diario,regular e impetinente, debo decir que el se publican algunas novelas que yo, en caso de ser editor, hubiera rechazado sin ninguna duda y sin ningún remordimiento. Con ello quiero expresar mi crítica explícita a la merma de la calidad de lo que en ocasiones se vende en las librerías. El editor, creo, debería tener un compromiso ético con la calidad de lo que vende, como lo tienen el carnicero, el frutero o el pescadero. El libro es también alimento, espiritual, y también como los alimentos, publicar libros pobres puede transmitir infecciones que se alojen en el intestino y de las cuales sea difícil librarse. ¿Se imaginan una generación de lectores de mala literatura que sueñen con perpetuar la mala literatura?. Sí, sé que en un escenario apocalíptico de ahí esta reflexión.Quizás no estemos muy lejos del momento en el que esto sea, por desgracia, una realidad.

Afirmo, también sin dudarlo, que en el hipotético caso de ser editor, al leer la novela de Antonio Soler, la hubiera publicado sin pensarlo, intentando que el departamento de publicidad de la editorial hiciera un buen trabajo con el libro para intentar acercarlo al mayor número de lectores.

Como dice en la contraportada, es una novela urbana, narrada en un solo día, que sigue la estela de títulos imprescincibles en la literatura universal: el Ulises de Joyce, Mrs Dalloway de Virginia Woolf, Bajo el volcán de Malcolm Lowry y de novelas marcadamente urbanas como Manhattan transfer de Dos Passos, Berlín Alexanderplatz de Döblin o Petersburgo de Biely, así como La colmena de Cela.

Como verán, tener esos referentes en la cabeza puede ser una tensión para el escritor. Sin embargo, sale airoso del desafío y por la novela transitan personajes de todo tipo, género y condición social, con diversas maneras de ver la realidad, influídos cada uno por su propio pasado, por sus éxitos y por sus fracasos, por sus heridas emocionales, por la violencia, el amor, el sexo, la soledad,la decepción, etc. No es una novela fácil si el lector es esporádico y sólo lee algún premio literario de esos que se conceden no por la calidad de los libros sino, más bien, por la presencia mediática de sus hacedores ( Youtubers, presentadores/as, maridos de presentadores/as, famosillos y demás ralea).

Sur es un libro que pasa de un personaje a otro sin aviso, que exige del lector atención, que brinda buenos momentos descriptivos, líneas argumentales, que no huye de lo abyecto, de la mentira, de la traición, del robo, del fracaso, de las lágrimas. Es una novela que hace ver al lector que la vida es un crisol de pequeñas renuncias, y donde las calles brindan el escenario perfecto para el amor, la lujuria, la borrachera, la violencia, la mentira, la decadencia, donde los diálogos de personajes diversas de distintas clases sociales estén bien logrados, mientras asistimos a los sueños de los personajes, a la manera que tienen de afrontar una realidad que, en muchos casos, les ha repartido unas cartas que, o no son buenas o están marcadas.

Creo que cuando le concedieron el Premio Nacional de la Crítica, no lo hicieron mal. Acertaron.

Es un buen libro. Quizás no venda mucho, pero es una buena novela.Como lectores tenemos el compromiso de defender siempre la calidad. Se intenta.

12:45 04/05/2019 · david · 0 Comentarios

LA VIDA BREVE. JUAN CARLOS ONETTI

Hay escritores que son indigestos cuando uno es joven. No por su falta de calidad, sino porque nos enseñan que los caminos de la vida pueden ser en ocasiones, una senda que te lleva al camino del laberinto que, precisamente, no tiene salida.A los jóvenes, el fracaso, como tema, les resulta indigesto, desagradable, como nos parecía a nosotros la verdura cuando éramos niños.Por eso no recomendaría leer a Onetti a los jóvenes, demasiado ebrios de vida y de energía como para disfrutar adentrándose en el laberinto Onettiano del fracaso, de la decepción, de la abulia, de la melancolía, del derrumbe.

Caminar por la literatura de Onetti es como hacerlo entre ruinas. Algunos imaginarán la belleza de lo perdido; otros, sin embargo, verán sólo “cuatro piedras caídas en el suelo”. Lo más probable es que se pueda dividir el mundo entre dos tipos de personas: las que sólo ven piedras en las ruinas o las que son capaces de sentir su belleza, su gloria pasada, las que sientan y son capaces de escuchar, cerrando los ojos, los pasos de los antiguos moradores, de las fiestas, de las conversaciones o de las intrigas palaciegas, de los delirios de grandeza, de las traiciones.Sólo este tipo de personas, las que se sientan entre las ruinas para dibujar en el cuaderno de viaje, tranquilos y sosegados, la belleza derruida, serán capaces de amar la literatura aparentemente simple, pero en realidad arriesgada, que crea el escritor de Montevideo.

Onetti es un escritor inmenso, sí, lo afirmo, lo compruebo, lo constato cuando vuelvo a sus novelas, a sus cuentos. Se ha convertido para mí, en un valor seguro, en un puerto al que volver.

¿Por qué?.Porque se preocupa poco por las tramas. Las presenta, a veces se pierde por sus vericuetos, pero los posibles “defectos” que pueden tener sus libros son, precisamente, parte de su innegable atractivo. Hay páginas que son dignas de subrayar.Sólo un escritor con talento es capaz de mantener el interés en vidas vulgares cuyos planes se derrumban, en vidas comunes cuyos sueños se resquebrajan en unos minutos y en torno a los cuales, los persojanes tejen con los hilos de la memoria y de la nostalgia, un lento blues, un largo lamento, de esas epifanías gloriosas o de esos momentos abyectos y miserables, sobre los cuales, los personajes vuelven, una y otra vez, para sobrevivir o para morir lentamente.

Creo que lo bueno de Onetti es que no pretende lanzarle al lector ningún mensaje con moralina. Simplemente describe y de dicha descripción, sólo salen efluvios de derrota, de caída, de un aprendizaje forjado por el carácter que conceden los reveses, que dejan huella en el cuerpo, en la piel y en el alma.

Hay que ser muy buen escritor y hay que estar un poco loco para no darle al lector adocenado por el happy end que el cine nos suele regalar, ni un momento de respiro, sólo el recuerdo de la felicidad ya pasada, caduca, que ilumina como una bengala la noche oscura del alma pero que, como la bengala, es efímera, y vuelve a sumir, una vez apagada, al personaje en una oscuridad tan profunda,tan inmensa, que sólo es posible ver en la nada, como un buen depredador literario y nocturno.

Una vez leí un artículo de Muñoz Molina donde describía la visita que le hizo en su piso de la Avenida de América al maestro, y éste le recibió tumbado, en pijama, convertido tal vez en uno de sus personajes, pero de carne y hueso. Supongo que para Muñoz Molina, debe de ser un recuerdo impagable, inolvidable,unico. No me extraña.

América Latina ha dado un siglo XX en literatura tan excelso, tan bueno, que me parece una atrocidad que, por aquello de las reformas y contrarreformas educativas, nuestros alumnos en España se queden sin saber quiénes fueron o qué escribieron los escritores del pre-boom o que nadie les explique en clase, con entusiasmo, qué hicieron todos ellos. Diariamente me pregunto quién diseña los planes de estudio y qué hay en sus almas y en sus cabezas.

Si tienen ánimo y tienen más de cuarente, quizás deberían leer La vida breve y disfrutarlo.Es un blues, es un jazz melancólico, es un bolero, es Juan Carlos Onetti.Es el motivo por el cual me gustaría que existiera un lugar llamado Santa María.

18:13 03/05/2019 · david · 0 Comentarios

LA BONDAD DE LA LLUVIA

Cuando le preguntaron a Carlos Fuentes los motivos por los cuales se había ido a vivir a Londres, salió por la tangente(supongo que para no molestar a ningún compatriota) diciendo que como en Londres hace siempre tan mal tiempo, le cundía mucho más para leer y escribir.Dijo que en México las tentaciones de la vida social eran muy evidentes y difíciles de rechazar. Buscó, pues, en Londres, la tranquilidad para escribir algunas de sus mejores novelas. No le salió mal la cosa, como verifica su carrera.

Es bastante posible que las inclementicas climatológicas ayuden a levantar los índices culturales del país. Durante esta primavera lluviosa, se habrán leído más libros, se habrá visto más cine y alguna serie o se habrá visitado algún museo. No sé si hay un estudio que trate el tema (normalmente no hay estudios sobre nada interesante) pero esa es la intuición.

Esta Semana Santa se ha convertido en un cuento a lo García Márquez, con una lluvia intensa, constante, y no nos ha quedado otra que dedicar el ocio no al terraceo social, sino a las horas de novela, café y miradas melancólicas por la ventana.

Los lectores somos el colectivo que mejor saca al mal tiempo buena cara.

Esperemos que la primavera lluviosa nos deje disfrutar de la Feria del libro antiguo y de ocación del Paseo de Recoletos y de la Feria del libro del Retiro de Madrid.Hay que llenar las estanterías, como las hormigas, de alimento - espiritual- para los días lluviosos.

18:30 20/04/2019 · david · 0 Comentarios

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start.txt · Última modificación: 00:01 28/05/2014 por jefacris
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