EL LIBRO DE LAS ILUSIONES. PAUL AUSTER

Había leído hace ya demasiado años alguna cosa de Paul Auster y no recuerdo que mis sensaciones ( sí, soy un lector de sensaciones porque uno de mis ídolos, Miguel Indurain,campeón ciclista, siempre comentaba en sus entrevistas, que las etapas iban bien o mal según estuviera uno ese día, si las piernas iban bien o mal, simplemente, si uno se encontraba en buena forma o si, por el contrario, notaba que estaba uno cercano al dolor, a la agonía más humana y lacerante)y yo intento, cuando leo, atender a mis sensaciones, sentimientos, reflexiones o ideas, como hacía Indurain.

Y el primer libro que leí de Auster no me gustó. No me voy a levantar ahora a mirar cuál fue porque estoy escribiendo y cuando estoy pegado a la pantalla, ni un incendio lograría separarme de la misma- cada uno tiene sus costumbres como ven- pero recuerdo que había algo que tenía que ver con Nueva York y con una atmósfera que me pareció en su momento, muy extraña, con un aire de sueño, que para mi, parecía una pesadilla. No logré captar ese tono de “realismo mágico” norteamericano, sin serlo, ni esa supuesta poesía tipo Cortázar. No sé, se me indigestó. Pero soy de insistir, no sé si tendrá mucho que ver mi condición de Capricornio en esto, pero volví a comprar otro libro de la editorial Anagrama (era una especie de autobiografía del propio Auster donde recordaba sus primeros pasos por la vida-¿A salto de mata? ¿se titulaba así?) y ese libro sí que me gustó en su primera parte, porque tiene ese bendito aire de la ilusión y las inconsciencia de la juventud y creo recordar que allí cuenta que se enroló en un barco (¿petrolero?) para vivir la vida, aventuras, ya saben cómo son los escritores, siempre tan rebeldes, tan dispuestos a seguir los mitos propios o ajenos, mientras soñaba con escribir novela negra, pero claro, no todos son James Ellroy, y la segunda parte de ese libro, donde publica esa novela negra, ya flojea un poco.

Hace no mucho, leí Diario de invierno, y ese libro sí me gustó. Es un relato donde va contando las casas en las que ha vivido y algunos de los episodios de su vida que han sucedido en ellas. En este libro ya se aprecia un estilo más sobrio, más natural, menos amanerado, menos forzado, donde reflexiona, sin cansar, sobre la vida, el paso del tiempo, los primeros síntomas de decadencia física, de operaciones, accidentes, relaciones, y es del tipo de lecturas que le pueden servir al lector para irse preparando para lo que nos puede esperar, o no, quién sabe lo que nos deparará el destino y sus cosas.

Y el otro día decidí darle otra oportunidad con El libro de las ilusiones. Verán, no pretendo analizar el libro en profundidad, pero sí les digo que durante muchas páginas, la obra tiene su interés. El protagonista principal es un actor del cine mudo, un tipo con buena planta que trabaja para una productora cuyo dueño es un empresario ambicioso que quiere hacerse rico con la industria floreciente del séptimo arte cuando en la ladera californiana en lugar de poner Hollywood ponía Hollywoodlandia, en la época de Chaplin, Keaton, etc.

Este actor, se hace con el control de sus películas y las dirige, haciendo piezas de calidad que estaban empezando a ser apreciadas por el público y la crítica cuando, de repente, Hector Mann - que así se llama el tipo-, hace un mutis definitivo y desaparece del cine y de la vida, se va, se esfuma sin saber por qué, sin dejar rastro.

La cuestión es que el narrador, David Zimmer, un profesor que pierde a sus familia en un accidente de avión, y que está pensando en volarse la tapa de los sesos por su depresión, ve de manera casual, un día, un fragmento de una película en un documental y se agarra a ella como una tabla de salvación, documentándose sobre el actor y director, viajando para ver en las filmotecas sus películas conservadas y escribiendo un libro sobre ellas. El libro, sin ser el autor un especialista, tiene cierta resonancia y un día, cuando aún está sumido en la depresión, le llega una carta de la mujer del actor desaparecido, diciendo que han leído y apreciado su libro y que les gustaría que se acercara a su casa de Nuevo México para que se conocieran.

Evidentemente, la trama se va complicando un poco, y no voy a pararme a hablarles de lo que provoca su huída: sí les diré que como sabemos que la realidad supera a la ficción, no debe extrañarnos que, muy de vez en cuando, sucedan cosas que hacen que la gente tenga la necesidad de escapar, y donde las decisiones y el azar juegan papeles importantes, pero no sólo en la ficción, también en la vida.

Las mejores páginas del libro son aquellas donde se habla del amor, del desamor, de la muerte y, sobre todo, de las películas del director. Es un libro donde el arte está presente, como lo está la voluntad, en este caso de desaparecer, del arte por el arte, y de alguna otras cosas que harán que la lectura de este libro les pueda interesar, sin que llegue a ser bajo mi humilde punto de vista, un libro redondo o una obra maestra, si es que esto existe.

Si tienen un rato para leer y quieren echarle un vistazo…

Discusión

Rubén Romero SánchezRubén Romero Sánchez, 11:02 25/01/2016
Este fue el primer libro de Auster que leí. Me gustó. No es Roth, ni Franzen, ni Pynchon, ni mucho menos Balzac o Tolstoi, pero es muy entretenido y está muy bien escrito, lo cual no es poco. Hace más de 10 años y aún recuerdo sus detalles, yo, que olvido casi todo lo que leo.

Lo malo vino después: leí un par de novelas más de este caballero y me atrapó, igual que me ocurre con Marías, el sopor.

Tu comentario es atrayente, como mandan los cánones.
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blog/2016/01/08.txt · Última modificación: 19:45 16/01/2016 por andy
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