EL PUENTE. GAY TALESE

No es sólo un libro sobre la construcción de un puente, es mucho más. Es la crónica de todos aquellos trabajadores anónimos, hombres valientes y operarios que se cruzaban el país allí donde hubiera algo que construir. Eran conocidos como “boomers” porque alimentaban a sus familias gracias al boom constructivo que sufrió EE.UU. durante varias décadas.

Al ser un país tan inmenso, las grandes construcciones de ingeniería eran inevitables. Se construían túneles, autopistas, rascacielos y,por supuesto, puentes.

Talese, escritor octogenario y un “viejo rockero” del Nuevo periodismo que también y tan bien impulsaron escritores como Capote, Mailer y Wolfe, publicó este libro hace décadas para dejar constancia de la construcción del puente Verrazano-Narrows. Ahora lo rescata Alfaguara para nuestra felicidad lectora.

Me gustó mucho el libro porque describe con acierto y prontitud la decisión y la necesidad de construirlo, la resistencia vecinal al cambio que iba a traer consigo, las presiones políticas, empresariales y de todo tipo que ocasiona una decisión de este tipo. Tender un puente es, desde luego, una labor de ingenieros y arquitectos, pero también de todos los trabajadores que, diariamente, tenían un baile en las alturas con las corrientes de aire, con los materiales, con el frío y con el calor y que iban viendo cómo crecía, durante meses, un puente que junto al resto de los que unen a Nueva York con el resto del mundo, dibujaría el horizonte con sus cables y su estructura colgante. Este tipo de puentes, de mayor o menor tamaño, se extienden por todo el país y en algunos casos, son auténticos iconos gracias al cine,a la televisión y son un canto a la capacidad del ser humano a la hora de crear.

Lo que me pareció digno de halago literario es la descripción que hace Talese de la vida de los trabajadores, de sus hábitos, de sus familias, de sus rostros, de sus anécdotas, de su orgullo.Indios nativos norteamericanos que acudían los lunes al trabajo y que volvían el viernes a sus reservas después de conducir varias horas seguidas sin descanso. Italianos, irlandeses, alemanes, jóvenes y veteranos, costumbres diversas, las jerarquías de mando en la obra, los gritos, las muertes.

Estos currantes del acero, de la altura, esos titanes que ponían remaches a centenares de metros sobre el agua, tenían también sus historias y Talese está por allí para contarlas.

Gente de todas las procedencias, etnias, religiones, subían a construir algo que iban a utilizar y disfrutar las generaciones futuras, algo que ellos contemplarían en su vejez con satisfacción y orgullo.

El trabajo de Talese es excelente porque llegamos a sentir cómo sería trabajar allí, las dificultades, las tensiones,los gritos, las presiones, los accidentes. Gente ruda, honrada, que trabajaba mucho y se quejaba poco, gente que terminaba su jornada y que se reunían en las tabernas a tomar unas copas antes de volver, agotados, a casa.

En la construcción de dicho puente, trabajó el excampeón de los pesos pesados, James J. Braddock, “el hombre Cenicienta” de la película, que se ganaba los cuartos allí después de haber perdido la fama, pero que encontraba allí parte del orgullo que se ganó en el ring.

Si es usted ingeniero o arquitecto, si le fascinan las grandes obras o si quiere saber cómo eran aquellos hombres que levantaban aquellos edificios, no se olvide de leer este pequeño libro, excelentemente acompañado por fotografías de la construcción y de sus hombres, gente grande, con cara de cansancio, con el rostro curtido por el trabajo al aire libre y por haber vivido muchas experiencias.

Si quieren leer algo bueno y digno este verano al lado de la piscina, en la playa o en la montaña, lleven este libro, no se arrepentirán.

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blog/2018/07/09.txt · Última modificación: 15:53 09/07/2018 por andy
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