ORDESA. MANUEL VILAS

Nunca sabes cómo y cuándo un libro puede llegar a engancharte. No eres consciente, como lector, del tiempo que transcurrirá hasta que uno quede atrapado por las páginas de un libro. Con el libro de Vilas, yo sufrí rápido el encantamiento por esa manera suya de narrar que mezcla lo agrio con lo dulce.

Su novela se podría inscribir es la moda literaria de los últimos años de contar experiencias personales. Evidentemente, eso no es nada nuevo en literatura, pero en décadas y siglos anteriores, había un ejercicio de ocultamiento por parte del autor, y el lector no sabía muy bien si el escritor hablaba de experiencias personales o si, por el contrario, se limitaba a inventárselas tirando de imaginación.

Manuel Vilas tira de nostalgia como ingrediente narrativo, pero va mezclando pequeñas dosis de ironía, humor y sarcasmo con confesiones doloroas e íntimas, que nos hablan sin temores de temas que, a priori, serían tabú. Nos habla de su matrimonio fallido, de la complicada y distante relación con sus hijos, de su trabajo como escritor y de su trabajo como docente (cuando lo fue) pero, sobre todo, nos habla de la relación con sus padres.

Es una especie de homenaje paterno-filial este libro y, al mismo tiempo, es una crónica del pasado de España.

Porque hablando de su familia, sobre todo de sus padres, nos está hablando del pueblo, de la ciudad, de los trabajos, de los sueños y de las renuncias de sus padres, que en el fondo, son un poco similares a las de todos.

Esos recuerdos de Vilas, son también un poco nuestros pues, a los lectores que ya estamos dejando de ser “jóvenes” nos suenan como propios y vividos muchas de las anécdotas del libro.

Lo interesante de este libro es que detrás de ese tono tristón y algo crítico, mezclado con un sentido del humor peculiar, se pueden rastrear verdades como puños en estas páginas, sobre las relaciones humanas, sobre la familia, sobre el dinero, sobre el matrimonio, los hijos, etc.

Quizás sin pretenderlo y desde lo subjetivo, Vilas consigue que veamos muchas objetividades evidentes y no siempre claras en este país nuestro. Les dejo aquí alguna cita para que se hagan una idea del tono de la novela y para que, por qué no, se la compren para llevarla a la playa o a la piscina.

“Es lo único que debe hacer un profesor: enseñar a sus alumnos a amar la vida y a enterderla, a entender la vida desde la inteligencia, desde una festiva inteligencia; debe enseñarles el significado de las palabras, pero no la historia de las palabras vacías, sino lo que significan; para que aprendan a usar las palabras como si fuesen balas, las balas de un pistolero legendario. Balas enamoradas”.

Observad estas líneas sobre las relaciones entre los españoles:

“No somos buena gente entre nosotros. Cuando salimos fuera parecemos buena gente, pero entre nosotros nos acuchillamos. Es como un atavismo: el español quiere que mueran todos los españoles para quedarse solo en la península ibérica, para poder ir a Madrid y que no haya nadie, para poder ir a Sevilla y que no haya nadie, para poder ir a Barcelona y que no haya nadie. Y yo lo entiendo, porque soy de aquí”.

“Que te espere alguien en algún sitio es el único sentido de la vida,y el único éxito”

“Cuando eres padre, como yo lo soy, lo eres de todos los hijos del mundo, no solo de los tuyos. Así funciona este negocio de la paternidad”.

Manuel Vilas - Ordesa

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blog/2018/07/21.txt · Última modificación: 12:07 23/07/2018 por andy
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