EL VENDIDO. PAUL BEATTY

Vivimos en una época en la cual, la corrección política se está adueñando de la esfera social de una manera tan evidente que resulta peligrosa para el talento, la libertad y la creación. Pero, de vez en cuando, algún valiente hace lo que le da la gana.

Este libro es una bomba que estalla en contra de los tópicos que a través del cine, la televisión, la música y la publicidad, escriben la imagen coleciva de las diversas razas y etnias que conforman una sociedad como la norteamericana. Y es una crítca ácida a casi todos los estamentos conocidos de la actualidad. No deja a casi nadie sin darle un mandoble, en la mayoría de los casos, por cierto, bien dado.

Debo decir que es un libro valiente porque jugar con humor para un tema tan conflictivo como el racismo en Estados Unidos, la violencia policial, la segregación racial, cultural, etc, no deja de ser un acto de valentía. A través del humor consigue el autor que reflexionemos sobre lo que vemos, oímos y consumimos pero sin caer en la moralina que se cargaría la novela.

Este libro puede tener un riesgo para determinados lectores, y son sus excesos verbales y de verosimilitud, pero la mayor parte de ellos, sirven para compararlos con una realidad que, en el fondo, es aún más excesiva.

En este libro no hay ese afán por cuidar el lenguaje poético y literario. El personaje es un hombre del gueto, cuyo padre le educó con extraños métodos psicológicos, para que fuera consciente del problema de racismo en los Estados Unidos y no hay en él nada más que sinceridad, un nivel de acidez que deja al lector necesitado de un protector gástrico, y mucho taco suelto, mucho sincericidio.

Con algunos fragmentos, se reirá el lector, pero está claro que siempre terminará pensando que “bendita la gracia que tiene esto” y en esa línea es en la que Beatty se arriesga como un equilibistra literario, sin término medio, al ser consciente de que el lector o llega o terminará despeñándose, es decir, quizás abandonando la lectura. No es un libro para finolis, eso está claro.

Les dejo un fragmento para que se hagan una idea: “la gente traga mierda a paletadas, se come lo que le eches porque, como los cerdos, todos metemos la cabeza en el comedero. Y si bien los cochinos no creen en Dios, el sueño americano o que la pluma sea más poderosa que la espada, sí creen en la alimentación de la misma manera desesperada en que nosotros creemos en los periódicos dominicales, la Biblia, la radio urbana negra y el tabasco”

“Hay más coches en el condado de los Ángeles que en cualquier otra ciudad del mundo. Pero de lo que nunca se habla es de que, desde Lancaster hasta Long Beach, la mitad de esos coches descansan sobre bloques de cemento en parcelas de tierra que hacen las veces de patios delanteros. Esos automóviles no tan móviles son, junto con el letrero de Hollywood, las Torres Watts y la finca de 5.250 metros cuadrados de Aaron Spelling, lo más parecido que tiene Los Ángeles a las antiguas maravillas de la ingeniería como el Partenón (…)“

El libro es mejor en sus primera parte y decae un poco en la segunda, pero consigue que se le coja cierto cariño a los personajes y nos asalta la duda de qué demonios les sucederá a los personajes en este libro delirante.

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blog/2018/08/08.txt · Última modificación: 13:27 08/08/2018 por david
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